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Sobre acreditación de alta calidad

Ante el inicio de las acciones tendientes a obtener la acreditación de alta calidad, conviene repasar ciertas nociones básicas sobre este importante proceso para nuestra comunidad.

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A pesar de que la creación del Sistema Nacional de Acreditación en Colombia tiene algo más de dos décadas, y los procesos de evaluación mediante los cuales el Estado otorga la acreditación de alta calidad a programas e instituciones de educación superior vienen realizándose desde 1998, aún existen muchas dudas entre estudiantes, docentes, personal administrativo y directivos de diversos centros educativos acerca de la naturaleza y alcances de dichos procesos.

Ante el inicio de las acciones tendientes a obtener la acreditación de alta calidad institucional de la Universidad Central, conviene repasar ciertas nociones básicas sobre este proceso de tanta trascendencia para la comunidad unicentralista.

Qué no es la acreditación

Algunas personas, al escuchar el término "acreditación", lo asocian con el tema de los créditos académicos. Crédito académico es la unidad empleada para medir el tiempo que un estudiante debe dedicar a los diversos espacios formativos (asignaturas) contemplados en el plan de estudios del programa académico que cursa. En Colombia, un crédito académico equivale a 48 horas de trabajo (ya sea tiempo presencial o de trabajo independiente del estudiante): en este contexto, crédito académico y acreditación no tienen una relación relevante.

Otros confunden acreditación de alta calidad y registro calificado. Aunque ambos procesos tienen como objetivo asegurar la calidad de la educación superior que se ofrece en el país, el registro calificado da cuenta de la existencia de unas condiciones básicas para el funcionamiento de los programas de educación superior: se trata, entonces, de un proceso obligatorio.

A diferencia del registro calificado, la acreditación de alta calidad es un proceso que las instituciones de educación superior (IES) emprenden voluntariamente, para certificar ante el Estado y la sociedad su capacidad de ofrecer una educación cuyas características superan ampliamente ese mínimo sin el cual no podrían ejercer sus labores.

Además, es importante tener en cuenta la diferencia que existe entre acreditación de programas académicos y acreditación institucional. Aunque en el primer caso las características de la IES que brinda el programa inciden en el diagnóstico que se pueda hacer sobre la calidad de este, se trata, principalmente, de certificar las cualidades de la formación que reciben los estudiantes de dicho programa en particular para desempeñarse satisfactoriamente en su profesión o disciplina. En el caso de la acreditación institucional, en cambio, lo que se evalúa prioritariamente son las condiciones de las que la IES a acreditar disponen para ofrecer diversos programas académicos.

En tal medida, la acreditación de uno o varios de los programas que conforman la oferta educativa de una IES no implica que la institución tenga asegurada la acreditación de alta calidad; sin embargo, contar con un cierto número de programas acreditados sí es un requisito para que una IES pueda iniciar su proceso de acreditación institucional.

El proceso de acreditación

El primer paso a dar por las IES o los programas académicos que quieran obtener la acreditación de alta calidad es poner de manifiesto esa voluntad mediante una comunicación oficial del representante legal de la institución (generalmente el rector) dirigida al Consejo Nacional de Acreditación (CNA). En esta comunicación se debe incluir un informe sobre las condiciones iniciales de la IES en los ámbitos normativo, académico y administrativo, las cuales son verificadas por el CNA mediante visita a la institución. Si el informe y la visita permiten concluir que esta cuenta con las condiciones para emprender la evaluación con fines de acreditación con probabilidades de éxito, el CNA dará su visto bueno para la continuidad del proceso, el cual se seguirá desarrollando en tres fases:

Autoevaluación

La IES o programa a acreditar realiza un análisis detallado de sus fortalezas y debilidades con la participación activa de todos sus estamentos (estudiantes, docentes, directivos, personal administrativo, egresados, empleadores y representantes de sectores productivos de la sociedad vinculados a la IES o programa). Como resultado de dicho análisis se elabora un informe de autoevaluación con fines de acreditación que debe ser remitido al CNA.

Evaluación externa

El CNA designa a unos pares evaluadores (personas vinculadas a la academia con una trayectoria distinguida), quienes son encargados de realizar una visita a la institución, mediante la cual verifican la existencia de las características de alta calidad y emiten un concepto sobre esta. Los pares entregan un informe al CNA y la IES, a través de su representante legal, debe elaborar una respuesta a dicho informe, ya sea acogiéndolo a cabalidad o haciendo las aclaraciones que considere pertinentes.

Evaluación final

El CNA emite un concepto final sobre la calidad de la IES o del programa evaluado con base en los insumos derivados de las fases anteriores. Si dicho concepto es favorable, debe incluir el tiempo durante el cual estará vigente la acreditación otorgada (entre cuatro y diez años), y el proceso culminará con la expedición de una resolución de acreditación por el Ministerio de Educación Nacional (MEN).

Cumplida la vigencia de la acreditación, se debe efectuar nuevamente este proceso, dando cuenta de las acciones emprendidas para mantener las fortalezas y subsanar las debilidades detectadas en la evaluación anterior.

El modelo de evaluación

El CNA cuenta con unos lineamientos para orientar el proceder de los integrantes de las IES y de los pares académicos en los procesos de evaluación para la acreditación de alta calidad. En ellos, se plantea un modelo que parte de unos principios, reflejo de los valores que —se asume— deben guiar el cumplimiento de las funciones sustantivas de docencia, investigación y proyección social, propias de la educación superior: universalidad, integridad, equidad, idoneidad, responsabilidad, coherencia, transparencia, pertinencia, eficacia, eficiencia y sostenibilidad.

Con esa base axiológica, el CNA formula una serie de factores. En ellos agrupa las características que los programas o instituciones deben tener para ser considerados de alta calidad: por ejemplo, en el caso de las IES, una de las características asociadas al factor 1 es la "coherencia y pertinencia de la misión institucional". Asociados a cada característica aparecen unos aspectos que se recomienda observar para poder emitir un juicio certero sobre la calidad de la IES o programa.

Los factores, características y aspectos enunciados en los lineamientos del CNA son un marco de referencia para que este tipo de procesos puedan efectuarse, por IES y pares externos, haciendo uso de un "lenguaje común"; ahora bien, es importante tener en cuenta que este modelo tiene un carácter general, más allá del cual cada institución debe plantear su propia metodología de evaluación de acuerdo con su misión, naturaleza y objetivos particulares: es a la luz de estos elementos que se puede emitir un concepto real sobre su calidad.

¿Para qué acreditarse?

Ya que la educación es definida como un servicio público, es posible afirmar que la principal razón por la cual las IES y sus programas académicos deben acreditarse es que este es uno de los mecanismos con los que se cuenta actualmente para que quienes prestan dicho servicio le muestren a la sociedad y al Estado la manera en que están cumpliendo con la responsabilidad que han asumido.

Los procesos de evaluación para la acreditación arrojan información sobre el desempeño de las IES que resulta útil a las instancias de Gobierno respectivas para adoptar medidas en materia de fomento a la educación superior, prevención de la deserción y diseño de políticas públicas para el sector. Así mismo, dicha información resulta determinante para los potenciales usuarios del servicio, en tanto que les brinda más elementos de juicio a la hora de elegir una universidad o un programa académico. Además, las IES ganan reconocimiento, y sus estudiantes y egresados se benefician al respaldar el esfuerzo invertido en su formación con el hecho de haber cursado sus estudios en una entidad que cumple con ciertos estándares que cobran cada vez más vigencia en el contexto internacional.

Con todo, los integrantes de los distintos estamentos de las IES deben evitar caer en el error de asumir la acreditación de alta calidad como un fin en sí mismo: como ya se ha dicho, es solo un medio para mostrar los resultados de sus labores; no obstante, la mejor manera en que una institución puede sustentar las bondades de su labor ante la sociedad es mediante el desempeño de los integrantes de su comunidad educativa en los campos profesional y cívico. Por ello, quizá lo más valioso de procesos como el que la Universidad Central ha iniciado sea la ocasión de llevar a cabo un examen juicioso y exhaustivo de todos los ámbitos involucrados en su dinámica de centro de educación superior: ello permitirá potenciar fortalezas y corregir las eventuales fallas con miras a alcanzar la excelencia.

 

Juan Manuel Serrano Pérez
Editor de proyectos especiales
Departamento de Comunicación y Publicaciones
Bogotá, D.C., 25 de julio de 2014
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones
Última actualización: 2019-05-17 15:05