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Egresada hace valioso aporte al estudio celular de cáncer de mama

Obtuvo mención meritoria en su tesis sobre propiedades reológicas y mecánicas de siembra de células, en la Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología

Investigación Cáncer de mama

 

Kylia Lizeth Santana Bernal, estudiante de la Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología de la Universidad Central en convenio con la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS), obtuvo la mención de tesis meritoria por avanzar en el estudio de dos metodologías de siembra de células de cáncer de mama en soportes usados como modelo de tumor, que podrá incidir en el conocimiento sobre esta enfermedad y, a largo plazo, en la consecución de diagnósticos más precisos y la aplicación de tratamientos más efectivos.

Tras vivir durante varios años como paciente de cáncer de mama, esta licenciada en matemáticas, docente y madre eligió salir de su campo de conocimiento habitual y aventurarse en lo que constituyó un gran reto personal: el estudio científico de dos metodologías para sembrar células de cáncer de mama, un tema desconocido para ella.

Su tesis de grado se tituló: "Efecto de la metodología de siembra de células de cáncer de mama sobre las propiedades mecánicas y reológicas de soportes tridimensionales usados como modelo de tumor sólido de mama", con resultados tan notables que recibió el reconocimiento académico.

La investigadora señala que, aunque el nombre del estudio es extenso, “hace referencia al estudio de las propiedades de dos metodologías de siembra que se utilizaron con dos líneas de células de cáncer de mama en soportes 3D, que fueron elaborados por el grupo de investigación de la Universidad El Bosque, del cual hace parte mi tutora y directora, la doctora Diana Millán”.

 

El viaje académico de Kylia

Su camino hacia este logro no fue fácil. Como docente de la Secretaría de Educación, decidió aventurarse en la Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología gracias a una oferta de becas de Formación Posgradual Profes a la U, a la que aplico en el año 2021. Aunque su formación inicial es en matemáticas, se sumergió en el complejo mundo de la bioingeniería, enfrentándose a nuevos desafíos y aprendizajes.

Sobre su experiencia, Kylia comparte que tuvo que comenzar desde cero, leyendo numerosos artículos y aprendiendo a realizar cultivos celulares. "Es un tema novedoso y complejo, pero fue supremamente interesante", dijo. Destacó el apoyo constante de las doctoras Diana Millán y Luz Dary Gutiérrez (coordinadora académica de la maestría), quienes la guiaron en todo el proceso, desde la lectura hasta la fase de cultivo celular.

 

Investigación: dos metodologías, dos líneas de cáncer

Investigación Cáncer de mama

En su investigación, Kylia se enfocó en dos metodologías: una en esteroides y otra en células disgregadas. Trabajó con dos líneas de cáncer de mama simultáneamente, MBA 231 y MCF7, realizando cultivos celulares y caracterizando las condiciones para cada metodología. Destacó que la complejidad de esta investigación radicó, precisamente, en la delicadeza del cultivo celular y la necesidad de mantener condiciones estériles.

Con la orientación de su directora, la doctora Diana Millán y la codirectora de la FUCS, Luz Dary, tomó decisiones estratégicas para determinar, a partir de un proceso de caracterización, cuántas células se debían sembrar para hacer los esferoides; en este caso, se tomaron 10.000 por cada uno. Esta densidad se usó para cada línea celular. “Hay otra que requiere sembrar las células disgregadas; allí se toman las células para hacer el conteo en la cámara Neubauer, para sembrar la cantidad de células que son equivalentes a los esferoides que ya se habían formado”, explicó.

“Tuve que pasar por varios desafíos con la siembra de esferoides. En una ocasión, hice una siembra de 780 y recuerdo que al momento de revisarlos estaban contaminados. Sentí mucha impotencia porque el tiempo comenzó a volverse más justo y las células requieren crecer durante varios días, sin contar los imprevistos que puedan surgir”.

La Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología duró cuatro semestres, durante los cuales Kylia no sólo se enfrentó a la complejidad técnica, sino también a la exigencia del programa.

 

Retos y logros de la Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología

De acuerdo con Kylia, las células son entes vivos por los que se debe tener una responsabilidad. “Ni domingos ni festivos son excusas para no atenderlas. Sea el día que sea, se les debe dar de comer, se deben bañar, se les habla y realizar todo el proceso rutinario, como si fuera un hijo”.

“Procuré estar en el semillero de la doctora Luz Dary, donde hacía conferencias todos los lunes. Allí participaban estudiantes de medicina y de la maestría para hablar de temas diversos, relacionados con asuntos médicos y celulares. Este espacio permitió que realmente empezara a comprender las variables que se deben manejar en cualquier tipo de enfermedad y, especialmente, en el cáncer de mama, que es complejo, heterogéneo y cuyo diagnóstico y tratamiento dependen de muchas condiciones”, afirmó Kylia.

“Leí mucho para poder comprender cómo funciona un cultivo celular, cómo se comportan las células y, definitivamente, entender la complejidad que enfrenta un médico al abordar la enfermedad con cada paciente”.

La investigadora destacó que retomó los pasos de estudiantes de Medicina de la Universidad El Bosque, quienes “hicieron los soportes, la matriz como tal, y di un paso más; pero entonces me di cuenta de que se requiere tiempo, validación y constancia. Son muchas variables: no solamente es el empeño y la disposición que se tenga, sino que influyen otras cosas como, por ejemplo, los recursos económicos, como en cualquier tipo de investigación, y afortunadamente tuve todo el apoyo de los proyectos de investigación desarrollados por la doctora Luz Dary en la FUCS”.

“Tuve que empezar de cero, leer bastante y aprender a hacer cultivos celulares. Esto es un tema bastante novedoso, complejo y supremamente interesante”.

 

Contribuciones para la sociedad: avances en ingeniería de tejidos

Investigación Cáncer de mama

Los hallazgos de la investigación de Kylia son prometedores para la ingeniería de tejidos, rama de la bioingeniería que utiliza la combinación de células, métodos de ingeniería de materiales, bioquímica y fisicoquímica para mejorar o reemplazar funciones biológicas.

La evaluación de las dos metodologías de siembra reveló diferencias significativas en el comportamiento de las células de cáncer de mama. Las conclusiones de la investigación destacan la importancia de imitar condiciones naturales para evaluar fármacos, así como la necesidad de contar con una matriz extracelular que reproduzca de manera precisa las condiciones biológicas.

“Encontré algunos hallazgos valiosos. Planteé la evaluación del efecto de las dos metodologías de siembra de células en los soportes. Fueron caracterizados varios soportes que los estudiantes de Medicina evaluaron y, de todos ellos, el que tuvo mejores condiciones para imitar la matriz extracelular, que es el objetivo principal, me lo entregaron a mí para monitorear su comportamiento. Por esto realicé varias pruebas de viabilidad de reología y pruebas mecánicas”. La intención es publicar los resultados junto con las doctoras Millán y Gutiérrez.

Kylia enfatiza en la importancia del tiempo en la investigación y subraya la complejidad y la necesidad de validación continua.

 

Un ejemplo de empoderamiento: madre, docente y científica

Investigación Cáncer de mama

Kylia, de 43 años y madre soltera con una hija de 20, es un ejemplo de empoderamiento y dedicación. Ha demostrado que la búsqueda del conocimiento no tiene límites. Su hija actualmente es estudiante de Bioingeniería, razón por la cual sus estudios han sido un punto de encuentro y debate sobre temas que, aunque son muy técnicos y científicos, las han hecho crear una mayor cercanía.

Cuenta Kylia que trabajar en esta investigación fue un reto. “Siempre quise saber más sobre cáncer de mama. Soy paciente desde hace varios años, en los cuales he pasado por citas con cirujanos, me han hecho biopsias y he tomado medicamentos, a pesar de que nunca he tenido un diagnóstico específico. Por ello, siempre he tenido curiosidad sobre esta enfermedad, porque uno como paciente se pregunta por qué no lo tratan de determinada manera”.

Cuando se me presentó la oportunidad de participar en el proyecto de investigación supe que sería un proceso muy difícil y de muchos retos, porque tenía que empezar a adquirir conocimientos desde cero. Tuve que leer, leer, leer… y repasar. Hice tiempos para lectura: de 2:00 a 3:00 de la mañana. Escuchaba pódcast con explicaciones acerca del cáncer”. aseguró.

“Todo el tiempo fue supremamente exigente; la maestría lo es. Yo había hecho una maestría en educación y en enseñanza matemática, pero realmente la de Bioingeniería y Nanotecnología es muy rigurosa, y muy interesante porque se abordan muchos temas de los que uno debe aprender. Además, aparte del proyecto de investigación también están las clases a las que se debe asistir. No fue fácil, pero sí muy interesante”, aseguró.

 

La Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología, en desarrollo con la FUCS, está dirigida a profesionales titulados en ingeniería, ciencias físicas, ciencias biológicas y ciencias de la salud, así como a otros profesionales interesados en las tecnologías convergentes. Conoce aquí más información.

 

Vanessa Martínez Tavera
Máster Central
Bogotá, D. C., 7 de diciembre de 2023
Imágenes: Kylia Santana, egresada de la Maestría en Bioingeniería y Nanotecnología

 

 

Última actualización: 2023-12-07 14:32