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24/7: el turno de su vida

Descubre en esta crónica la historia de Ángela Patricia Feria Morales, una mujer guarda de seguridad a la que la pandemia le cambió la rutina.

El turno de su vida

 

Un par de ruedas que intentan ir a un ritmo desaforado mientras van recorriendo la capital que hoy ofrece un nublado y lluvioso día; sin embargo, eso no es impedimento para contemplar cada calle, espacio e instante como lo más valioso que se puede tener.

Pequeñas gotas de agua empiezan a caer sobre su rostro. Con un ligero movimiento se recoge su larga y negra cabellera y con cautela sigue pedaleando hacia su destino.

A las 5:25 p.m. o como mejor lo diría ella a las “17:25” llega a su lugar de trabajo en la localidad de Suba, luego de haber recorrido 24km aproximadamente en su bici, desde su casa ubicada en la Estancia, Bosa. Recibe turno sin novedad e inicia sus labores a las 18:00, un tinto caliente y cargado es su motor para recargar energías e iniciar el turno de su vida:

Ángela Patricia Feria Morales es la protagonista de esta historia, nacida el 23 de julio de 1981, es más rola que el ajiaco y que un “Ala, mi chino”.

Madre soltera de dos hijos, Anderson y Jair, de 20 y 17 años. Su rostro se transforma cada vez que habla de ellos, pues es inevitable evidenciar que es una madre que, a pesar de que le ha tocado sacar adelante a sus hijos sola, con su amor y dedicación ha hecho de ellos dos hombres ejemplares que mantienen abiertas sus alas para volar por sus sueños.

Ángela trabajaba como recepcionista en una empresa de comercio exterior; sin embargo, los ingresos no eran suficientes para cubrir sus gastos y el nuevo requisito por parte de la empresa, era tener estudios en un técnico administrativo.

Después de siete años las puertas se cerraron. No obstante, para esta mujer no existen límites, pues sus hijos siempre son su motivación para emprender un nuevo rumbo y fue allí cuando decidió buscar un empleo que le permitiera encontrar una estabilidad.

Central cobra #64, sin novedad. De este modo, esta mujer de 38 años inició sus labores como guarda de seguridad en una empresa en la que lleva cuatro años. Más allá de que en su rostro siempre se ve una expresión de amabilidad y tranquilidad, ella acepta que no ha sido fácil este trabajo; turnos de 12 horas y largas noches sin dormir, que se hacen eternas cuando el sueño la empieza a consumir.

Feria, como es distinguida por el apellido que lleva bordado en su uniforme, es una mujer a la que también le ha cambiado su vida en medio de esta pandemia; su profesión hace parte de las excepciones del confinamiento. Su vida se ha transformado, hace algunos meses salía de su casa a las 4:15 a.m. para ir a tomar el Transmilenio, ahora debe salir a las 4:00 a.m. para tomar su bici y desplazarse por 24 km hasta su lugar de trabajo.

El transporte público dejó de ser su prioridad cuando el Coronavirus llegó al país. Una vez más debía pensar en sus hijos primero; por lo tanto, en medio de esfuerzos logró conseguir una bicicleta para empezar a transportarse en este medio.

Todos los días Ángela recorre durante dos horas el mismo camino, quema 700 calorías aproximadamente a un ritmo moderado.  En medio de risas ella acepta que el deporte ya empieza a ser un hábito en su vida y su récord ya va en una hora con 40 minutos, al igual que el ahorro en su economía se empieza a ver reflejado.

No obstante, este no fue el único cambio para esta mujer. La empresa de seguridad para la que trabaja les ha notificado un cambio y ahora tendrán nuevos turnos. Ocho horas diarias, seis turnos seguidos, su conocido 2x2 ya no va más.

“Menos trabajo, más descanso, más suave, etc.” eran algunos de los comentarios que le hacían a esta mujer por su nuevo método de trabajo; sin embargo, su percepción no era la misma pues sus ingresos se iban a reducir considerablemente; ya no trabajaría las mismas horas y sus turnos nocturnos y dominicales serían mínimos.  Aun así, Ángela se siente totalmente agradecida, porque “tener trabajo en tiempos de covid es una bendición”.

Desde las 6 hasta las 14, de las 14 a las 22 y de las 22 a las 6. Así quedaron sus nuevos turnos y su preocupación ahora no eran solo sus ingresos, sino el horario de la tarde. Salir a las 10 de la noche, se convierte en la nueva travesía de Ángela.  El ejercicio, las calorías y el ahorro monetario nuevamente se colocaban en una balanza frente al Covid-19 y su seguridad.

Pese a esto, la mujer de cabello largo y lacio, siempre responde, como lo diría en su lenguaje de seguridad, con un 560 que significa “sí”. No hay límites para ella, así que cada noche cuando entrega turno a las 22:00 horas, con tapabocas puesto y un poco de gel antibacterial, toma su acompañante de dos ruedas y se dirige a tomar el SITP que la lleva hasta la estación del Apogeo; siendo las 23 horas aproximadamente llega a este lugar que se encuentra desolado de gente, pero abrumado de frío.

Allí se sube en su bici y pedalea hasta la Estancia, donde la esperan sus dos hijos, quienes constantemente están en comunicación con ella para conocer su “520” (ubicación actual); sin embargo, la angustia no termina hasta la 23:30 cuando Ángela abre la puerta de su casa y eufóricamente la recibe Kaisser, su consentido de cuatro patas, quien también siempre está al pendiente de su llegada.

Anderson y Jair ahora sí van a descansar tranquilamente mientras Ángela inclina su cabeza y agradece a Dios y la virgen por acompañarla en un recorrido más, pero sobre todo por permitirle reunirse nuevamente con su familia.

Este es el turno de la vida de Ángela, donde no solo tiene la responsabilidad de cuidar a miles de personas de un conjunto en medio de una pandemia, sino que tiene el compromiso de sacar adelante a sus hijos, quienes son su motivación y fuerza para levantarse cada día y trasnochar cada noche.

A diferencia de su turno como guarda de seguridad, en este trabajo, ella es mujer y madre, labora 24/7 y no hay cabida para solicitar un “518” (pedir que se presenten para un relevo), porque aquí ella es la líder de su equipo de trabajo.  Ella es Ángela, la mujer empoderada que anhela estudiar una carrera administrativa para seguir abriendo puertas a un futuro. Futuro en el que siempre estarán presentes sus hijos.

Siendo las 00:45, Ángela se reporta a la central para informar que todo se encuentra sin novedad y queda QAP; siempre, deseando que en su casa también todo esté sin novedad. Termina de tomar su tinto caliente, sube la cremallera de su chaqueta y se dirige a pasar revista en esta fría y silenciosa madrugada.

Angie Paola De Alba Garzón
Egresada de la carrera de Comunicación Social y Periodismo
Universidad Central
Bogotá, D. C., 12 de agosto de 2020
Imágenes: cortesía de Angie Paola De Alba Garzón
Última actualización: 2020-08-12 09:33