Autocuidado laboral en docentes: 5 estrategias para cuidar tu mente
Aprende con expertos en inteligencia emocional cómo cuidar tu bienestar y construir relaciones saludables en tu labor docente.
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Muchas veces se le pide al profesor ser un poco de todo: educador, psicólogo, padre, amigo, policía, héroe y más. Pero, ¿qué impactos emocionales y mentales tiene cargar con esa titánica labor?
El agotamiento laboral (burnout) en la docencia es un fenómeno que ha sido documentado y analizado ampliamente. Según la Encuesta de Opinión en Educación del 2024, más de la mitad de profesores activos sienten altos niveles de estrés por el exceso de carga laboral y pedagógica. Esto no es un dato aislado, pues el 20,4 % de las incapacidades laborales de maestros se deben a enfermedades mentales, de acuerdo con cifras del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG).
Ante esta situación, es clave que los docentes establezcan límites sanos entre lo personal y lo laboral, practiquen el autocuidado y protejan su entorno para lograr un estado de bienestar mental óptimo. En medio de la prisa por dictar clases y entregar notas, es complicado ponerse en primer lugar; por eso, te compartimos 5 acciones recomendadas por expertos para tener un equilibrio laboral.
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1. Regula tu emoción antes de dirigirte a la clase
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Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia emocional”, sostiene que una de las claves para vivir en armonía es el autocontrol. De acuerdo con el escritor, regular nuestras emociones es expresarlas constructivamente sin suprimir nuestros sentimientos, ya que “la interrupción de la reacción automática es la esencia del autocontrol: detenerse antes de responder, reconocer la emoción que nos embarga y luego elegir cómo expresarla”.
Goleman invita a que, cuando nos sintamos mal anímicamente y debamos dirigirnos hacia otros, tomemos una pausa breve antes del encuentro para tranquilizarnos. También, es bueno encontrar un espacio de expresión como un diario, una llamada a una persona de confianza e, incluso, una sesión psicológica.
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2. Enseña sin transmitir tus heridas emocionales
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La Ley del Espejo es un concepto indispensable para quienes enseñan. El educador Parker J. Palmer señala que, al ejercer como maestro, uno “proyecta la condición del alma sobre los alumnos, la asignatura y la forma de estar juntos”. Esto quiere decir que uno transmite lo que ha aprendido y también las heridas que otros dejaron en ese proceso de formación.
En palabras de Palmer, las personas son un espejo en el que vemos nuestros dolores, prejuicios y preconcepciones que cargamos. El educador enfatiza: “Si estoy dispuesto a mirarme en ese espejo y no huir de lo que veo, tengo la oportunidad de conocerme a mí mismo, y conocerme a mí mismo es tan crucial para enseñar bien como conocer a mis alumnos y mi asignatura”.
Cuando estamos con un estado de ánimo decaído, transmitimos a los estudiantes lo que hay en nuestro interior. Asimismo, pensar en el bienestar propio y entender qué proyectamos es un ejercicio para mejorar el día a día como docentes.
Por ello, la Universidad Central ha implementado desde este año Cuidadosa-mente, una apuesta por el bienestar de toda la comunidad universitaria. Con ella, nuestra Institución promueve espacios para que los profesores aprendan a gestionar sus emociones y tener hábitos de cuidado mental.
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3. Prioriza tus necesidades con límites emocionales
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Delimitar tu espacio emocional es una acción de amor propio y coraje que se une a la autorregulación y el conocimiento propio. Según la académica Brené Brown, unir estos tres elementos es una forma de proteger nuestro bienestar psicológico y valorar nuestros principios como persona y profesor.
En ese sentido, la autora recomienda tres ejercicios:
- Entender por qué establecer ese acuerdo: esto quiere decir que comprendamos qué aspecto de nuestra vida estamos protegiendo con ello.
- Delimitar y negociar: uno de los consejos que da la autora es que marquemos fronteras desde la comprensión de las necesidades del otro. Un ejemplo sería: “No puedo asistir a esa reunión a la 1:00 p. m., pero podríamos hacerla a las 4:00 p. m.”. Así obtenemos y entregamos algo a cambio.
- Indicar consecuencias proporcionales: otro ejercicio es manifestar lo que pasará si no se cumple con esa solicitud. Por ejemplo: “Si no hablas con respeto, tendré que finalizar esta conversación”.
La conferencista puntualiza que hay que rechazar situaciones que no concuerdan con nuestros valores para liderar en el salón de clases con autenticidad. Con límites claros, es posible tener una relación honesta con los estudiantes y superiores.
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4. Acompañar sin invadir y responsabilizarte emocionalmente
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Ser maestro implica saber escuchar y acompañar procesos de formación. Por eso, resulta indispensable entender cómo hacerlo sin afectar la energía emocional propia y, a la vez, dar un espacio seguro de diálogo.
Al respecto, los psicólogos Marshall Rosenberg y Carl Rogers han desarrollado dos técnicas: la escucha empática y el acompañamiento no invasivo. La primera se refiere a prestar atención a las necesidades del otro y entender hasta qué punto hay control de las situaciones que les suceden a quienes nos rodean.
¿Una forma de aplicarlo? Cuando notamos los sentimientos del otro y expresamos claramente qué está en nuestro poder para apoyar. Por ejemplo: “Entiendo que estás teniendo dificultades con mi materia por problemas familiares; no obstante, te puedo colaborar con unas tutorías antes del examen”.
Esto se relaciona con el acompañamiento no invasivo que consiste en interesarse por las situaciones de los estudiantes sin buscar soluciones que no están en nuestro control. En estos casos, se escucha y se deja que el mismo estudiante encuentre una solución a través de preguntas que le hagas. El propósito de este concepto es asistir a un alumno sin imponer la visión que tengamos del asunto.
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5. Agenda momentos para descansar
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En el afán del día a día, podemos olvidarnos de nosotros mismos y no pensamos en la importancia del descanso y el orden. Estas dos acciones son vitales para disminuir la fatiga crónica, mejorar la concentración y reducir el estrés.
Entonces, ¿por qué no reservar tiempo para uno mismo, de la misma forma que lo hacemos con los demás? Algunos de los elementos clave para el bienestar propio son determinar actividades de ocio dentro de la semana y aceptar que es necesario descansar adecuadamente para continuar.
Al final, lo importante es comprender que, más allá del trabajo, los profesores sienten, se equivocan y no son menos profesionales por mostrar vulnerabilidad. Con estas herramientas, esperamos que tengas mejores relaciones laborales y sigas contribuyendo a la formación de personas respetando tu bienestar emocional.
La Universidad Central ratifica su interés en el bienestar del cuerpo docente unicentralista. Con herramientas y actividades enfocadas en el factor emocional, buscamos contribuir a los profesores, que son la base de esta Institución.
Lina María González
Máster Central
Bogotá, D. C., 28 de agosto de 2025
Imágenes: Freepik