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Noticentral Universidad Central

Hacia la equidad: ¿cómo aumentar la participación femenina profesoral?

Academia | 26 Marzo, 2026

En Colombia, aunque las mujeres se han destacado en la ciencia y la academia, la brecha de género en la investigación y la docencia en educación superior persiste. Según el Observatorio de la Universidad Colombiana (2022), aunque la participación de mujeres y hombres en pregrado es equitativa, la presencia femenina en la docencia disminuye conforme se asciende en el escalafón académico.

También, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) encontró que la presencia de mujeres en la academia cae a medida que aumenta el nivel educativo. Entre el 2011 y 2014, las mujeres en pregrado correspondían al 63,4 %, pero solo representaban al 25,7 % en doctorado.

Para abordar esta pregunta, hablamos con las profesoras unicentralistas Julia Bedoya Ramírez, del programa de Trabajo Social; Mariana Lizarazo Osorio, coordinadora del Área de Ciencias de la Computación y Matemáticas; y Mary Lee Berdugo Lattke, del programa de Biología, quienes compartieron algunas claves para poder cerrar la brecha de mujeres en la docencia universitaria. 

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Se debe contar con más referentes académicos femeninos

Además del tránsito de un mayor número de mujeres hacia la enseñanza superior, la docente Julia Bedoya Ramírez señala que es imperativa “la equidad de permanencia y el reconocimiento de competencias y habilidades en cargos académicos”, a través de redes de mentoría y visibilidad en ámbitos como diseños académicos, publicaciones, creaciones literarias e innovación tecnológica. 

Estadísticas recientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) indican que solo el 12 %  de académicos investigadores en el mundo son mujeres, una cifra que evidencia la necesidad de crear mecanismos de evaluación profesoral con perspectiva de género. Por eso, se necesita fomentar que las docentes lideren grupos de investigación y espacios de decisión, ya que, “al posicionar a más mujeres en roles de poder académico, no solo equilibramos las cifras, sino que también proporcionamos referentes vitales para las nuevas generaciones de estudiantes, rompiendo el sesgo de género en la autoridad del conocimiento”, opina Bedoya Ramírez.

Unida a esa perspectiva, Mary Lee Berdugo, profesora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas (FICB), señala que la participación femenina disminuye en el nivel de doctorado, lo que impacta directamente en el número de mujeres en la academia. 

Los roles de cuidado tradicionales impactan la trayectoria académica

Reconocer las realidades sociales y personales también permite avanzar hacia la paridad en la docencia universitaria. Según las docentes, las actividades de trabajo de cuidado no remunerado y la maternidad impactan la participación de profesoras en instituciones de educación superior.  

La última Encuesta Nacional de Uso del Tiempo muestra que las mujeres dedican más de siete horas diarias a actividades de trabajo no remunerado, incluidas aquellas relacionadas con  la academia. De acuerdo con la profesora Bedoya Ramírez, “muchas investigadoras abandonan la carrera docente debido a la falta de políticas institucionales que reconozcan la desproporción en la carga de las labores de cuidado familiar y personal”.

Agrega que “para cerrar la brecha no solo se necesita contratar más profesoras, sino transformar la cultura organizacional para que la maternidad no sea un freno al ascenso a cargos de titularidad. Empezar por ahí puede permitir la proyección de las mujeres en otros ámbitos”.

Paridad, un asunto más allá de la equidad de género

Otro tema relevante son obstáculos estructurales como las condiciones socioeconómicas y la etnia, que se suman a la discriminación de género que pueden enfrentar algunas mujeres. Mariana Lizarazo, profesora y coordinadora del Área de Ciencias de la Computación y Matemáticas, expresó que la participación de las mujeres en campos de docencia universitaria es clave porque aporta a la calidad académica y la diversidad de pensamiento: 

La reflexión debe llevarnos a entender que la paridad no es solo justicia social, sino un requisito para la excelencia. Como señala la Unesco, la diversidad de género en los cuerpos docentes enriquece la calidad de la investigación al integrar pluralidad de perspectivas, lo cual es indispensable para formar ciudadanos críticos en una sociedad tan compleja como la nuestra”.

Las profesoras mencionaron que, más allá de las cifras de ingreso, también se deben considerar las condiciones dentro de la academia para garantizar que las mujeres puedan permanecer y avanzar. Reconocer estas brechas y trabajar para eliminarlas es fundamental para construir universidades equitativas en las que se produzca conocimiento plural.


Programa de Trabajo Social de la Universidad Central
Máster Central
Bogotá, D. C., 26 de marzo de 2026
Imágenes: Máster Central y Freepik

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