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Mujeres científicas en Colombia: liderazgo STEM en la UCentral

Academia | 11 Febrero, 2026

A lo largo de su vida, la curiosidad es lo que las ha movido. Por eso, escogieron la ciencia como motivación para encontrar respuestas a las grandes preguntas que había en su mente. Ana Patricia Rozo, directora del área de conocimiento Ciencias Naturales, Ambientales y Biológicas, Victoria Vallejo y Sandra Bautista, profesoras de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas (FICB), han sido investigadoras científicas por más de diez años en la Universidad Central. Sus carreras han demostrado que, con perseverancia y dedicación, se pueden desarrollar investigaciones académicas relevantes en temas medioambientales. 

Las tres cumplieron hitos históricos con su trayectoria académica: Ana hizo parte de la primera cohorte en que la UCentral dio apoyo económico posgradual a doctorandos; Victoria fue la primera profesora del programa de Ingeniería Ambiental en obtener un doctorado; y Sandra es la líder del proyecto investigativo TechTraPlastiCE, uno de los más importantes de la Institución actualmente.

Las tres investigadoras unicentralistas parten de que la ciencia y sus avances deben ir en pro del bienestar humano. Según Bautista, “es imposible hacer investigación sin una perspectiva social. Cualquier investigación tiene que vincularse con el entorno social, las necesidades y la aplicación de esa investigación. La ciencia debe estar al servicio de las necesidades de la sociedad”. Vallejo y Rozo se suman a esta perspectiva con su trabajo en proyectos de preservación de suelos (Agrosuelos) y de síntesis de materiales desde la química verde, respectivamente.

Ana Rozo

Ana sintió que la investigación científica era lo suyo cuando trabajaba en una empresa de producción alimenticia animal. La operación del día a día le demostró que quería seguir estudiando para investigar asuntos de ciencias básicas. Su pasión era —y sigue siendo— la investigación en el área química, pero había un obstáculo para ella y muchos investigadores: en Colombia no había un sector científico grande, por lo que las oportunidades laborales eran escasas. 

“Cuando estudiaba, las ciencias eran para que todo el mundo investigara. Todo el mundo tenía ganas de ser investigador, se graduaba y no encontraba empleo, porque en la ciencia no solo se genera conocimiento de base, sino que se trabaja ciencia aplicada, pero la formación a veces no daba para eso”, contó Rozo. Sin embargo, ella siguió su intuición y se abrió espacio como investigadora estudiando un doctorado en Ciencias en la Universidad Nacional de Colombia. 

Con las exigencias del doctorado, le era imposible equilibrar el trabajo en la planta de alimentos y las responsabilidades académicas. Tuvo que renunciar y, en medio de la incertidumbre, encontró un refugio. La Universidad Central abrió un programa de apoyo a estudiantes de doctorado en el que les pagaban tiempo completo, pero trabajaban medio tiempo para cumplir con las clases del posgrado. Ana fue elegida e hizo parte de la primera cohorte de los profesores venideros que se vieron beneficiados de ello. 

Me presenté a la Universidad Central (una cosa absolutamente del destino) y tuve ese apoyo cuando ya estaba en el trabajo de grado. Los últimos tres semestres del doctorado, los hice con ese apoyo de la Universidad.  Fue un gana-gana, porque siempre he procurado enriquecer el trabajo que hago con los estudiantes”, narró la doctora, quien se graduó en el 2011 y, como retribución a la ayuda de la Universidad, estuvo vinculada a la Universidad durante tres años realizando proyectos de investigación. 

Tras ese inicio, Rozo ha permanecido más de 15 años en la UCentral, primero como directora del programa de Biología, y ahora como directora del área de conocimiento Ciencias Ambientales, Naturales y Biológicas de la FICB. Desde allí, ha impulsado los procesos formativos, las investigaciones y las formulaciones de clústers de innumerables generaciones de científicas y científicos unicentralistas. 

Victoria Vallejo

Transformar la ciencia en impacto real al involucrar a estudiantes y egresados en investigaciones que revolucionan comunidades: eso es lo que más le interesa y llena de orgullo a Victoria al hacer procesos de investigación en la Universidad Central.

Si bien su profesión es la de bacterióloga, el suelo es un tema con el que la investigadora siente afinidad profunda. Se especializó en el estudio del suelo tras percibir que pocos se preocupaban por ese elemento tan valioso para el ser humano, pese a que es el cimiento para construir sociedad, cultivar el alimento de todos y preservar la vida de cada ser vivo.

Durante su maestría y doctorado en Ciencias Biológicas, Vallejo descubrió la investigación en profundidad: "Me motivaba transformar preguntas cotidianas en soluciones reales que impactaran comunidades". Esa conexión tangible la inspiraba profundamente, aunque la frustración ocasional también emergía.

“A veces sentía que me rendía cuando las cosas no funcionan en el laboratorio, cuando las pruebas no daban resultado, cuando tenía que repetir y repetir sin efecto”, recordó. No obstante, como explicó, la frustración es parte del proceso mismo de investigar.

A pesar de los desafíos, Victoria ha logrado investigar durante 14 años en la Universidad Central y ha logrado transmitir a sus estudiantes la curiosidad y la práctica científica.

Sandra Bautista

En los últimos años, el enfoque de la investigación de Sandra ha estado en su preocupación por la contaminación por plásticos. Ingeniera química de formación, con gran vocación ambiental, entendió que el problema no se resolvía solo desde el discurso, sino también desde la ciencia y la articulación entre sectores empresariales y gubernamentales.

La convicción de lograr sistemas productivos sostenibles y competitivos la llevó a realizar su doctorado y posdoctorado en la Université de Lorraine, en Francia, donde nació TechTraPlastiCE, un proyecto que consolidó una mirada internacional sobre la transición hacia una economía circular sostenible.

El proyecto es financiado por la Unión Europea en alianza con universidades de Europa y América Latina. La iniciativa, que está por cumplir su primer año de ejecución, se extenderá hasta 2028. Bautista lidera la exploración de alianzas con actores gubernamentales e industriales para que, en 2027, se implemente un proyecto piloto aplicable al sector plástico.

A pesar de las alegrías que le trae la ciencia, le molesta que en el campo científico se incluya a mujeres no por sus capacidades, sino por cumplir “una cuota de género”. Recalca que las mujeres científicas (y más aún las colombianas) resuelven con poco y no necesitan gran apoyo para destacar. Sin embargo, piensa que actualmente “las mismas mujeres nos hemos hecho respetar y también hemos aprendido a autovalorarnos”.

 
Lina María González
Máster Central
Bogotá, D. C., 11 de febrero de 2026
Imagen: Máster Central

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