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Noticentral Universidad Central

Ana González: una carrera que suena dentro y fuera del país

Cultura | 10 Septiembre, 2026

“Una de las cosas que me movió para escoger una carrera creativa era, justamente, el ánimo de crear”, afirma Ana González, bajista, compositora, creadora del proyecto Brina Quoya y miembro de la agrupación femenina Flor de Lava.

Su trayectoria artística la ha llevado a escenarios internacionales en Europa y Latinoamérica, como Vive Latino, dos giras por España y una presentación en La Haya (Países Bajos). Este año, hará parte con Flor de Lava del Festival Cordillera y se presentará como solista en la edición n.º 30 de Rock al Parque, dos de los festivales de música más importantes de Colombia.

A la par de su vida en los escenarios, González transforma su experiencia en la industria en una herramienta pedagógica que motiva a los estudiantes del programa de Estudios Musicales a explorar la creación sonora, dominar el oficio de componer canciones y tender puentes entre la técnica académica y la realidad del entorno profesional.

Brina Quoya: crear desde la introspección y la experimentación

Noticentral (NC): ¿Cómo describirías tu proyecto artístico como Brina Quoya?

Ana González (AG): Brina Quoya explora un montón lo emocional, visto desde una perspectiva un poquito introspectiva, pero también invita a pensar que el mundo interno es gigante. De él brota y emana toda la creatividad y también la manera en la que percibimos todo lo que nos sucede.

NC: ¿Cuáles son los referentes musicales en Brina Quoya que influyen en general tu creación como artista?

AG: Yo siento que activamente en mi proyecto Brina Quoya, Latinoamérica es una cosa que va por debajo como una suerte de río subterráneo. Hay gestos y elementos que están ahí porque aquí vivimos y de aquí es la música con la que tuvimos nuestras primeras experiencias. Además, yo soy músico de jazz y hay algo de eso en Brina: armonías y diseños sonoros supercoloridos.

NC: Por otra parte, ¿cuál es la apuesta de la agrupación en la que estás, Flor de Lava?

AG: Flor de Lava es un grupo de seis cantautoras de canciones colombianas, todas de diferentes vertientes. Así como yo tengo los pies un poquito en lo alternativo, lo experimental y la vanguardia, otras tienen los pies en un lugar más del pop, del soul, del R&B, incluso en la música del Caribe, y nosotras encontramos una convergencia en el hecho de ser mujeres de la música.

Cada una tiene sus proyectos y está sacándolos adelante de una forma independiente, pero además de eso nos reunimos para hablar de la experiencia de ser mujer en Latinoamérica en este siglo. Entonces, Flor de Lava termina volviéndose también un grupo cuya propuesta tiene un pie en el cantautor en Latinoamérica y otro en la experiencia de ser mujeres.

De Colombia a los escenarios internacionales

NC: Han tenido la oportunidad de llevar Flor de Lava a escenarios internacionales. Se presentaron en La Haya y también hicieron una gira por varias partes de Europa. ¿Qué significó para ti, y para ustedes como agrupación, presentarse en este tipo de espacios?

AG: Puede sonar un poco romántico, pero siento que para todo artista es un sueño hecho realidad poder viajar con su obra y comunicar cosas con su obra; en este caso, este compendio de canciones que hasta ahora tenemos publicadas con Flor de Lava, porque vienen muchísimas más.

Además de eso, con canciones que sentimos que tienen un montón de mensaje y parten un poco de la honestidad de hablar de la experiencia de nosotras como mujeres: cómo percibimos el mundo desde esta esquina y este país que habitamos. Esas experiencias empiezan a tocar también las vidas y las emociones de muchas personas y eso empieza a tener una respuesta bastante interesante por fuera del país.

Nosotras hemos tenido la oportunidad de estar dos veces en España porque en ese país la música se disparó impresionantemente. Tuvo mucho que ver con que lanzamos una canción que tuve el honor y la dicha de coescribir para Flor de Lava que se llama El velo se cayó. Lanzamos una versión acústica por tener un gesto el Día de la Mujer. Dijimos: “se alinea incluso con lo que nosotros valoramos como artistas mujeres, hagámoslo”, y se reventó, se viralizó la canción.

NC: Este año, Flor de Lava hace parte del Festival Cordillera, que se ha consolidado como uno de los festivales de música latinoamericana más importantes del país y la región. ¿Cómo ha sido ese proceso de trabajar para presentarse en el Cordillera?

La experiencia de Flor de Lava lleva al aire cerca de tres años. Antes éramos un grupo de cantautoras y compositoras que se juntaban [...], pero eventualmente nos consolidamos como banda por el repertorio. Así de importante es el repertorio, porque nos permite consolidar muchas cosas de nuestros valores, nuestros conceptos, nuestras ideas, que lo podamos reunir en un cuerpo de obra y sobre eso empezar a tirar líneas de trabajo. 

Con el repertorio uno puede empezar a tocar puertas en los mercados musicales [...] Los festivales no son cosas aisladas, detrás hay una organización grandísima que hace muchas cosas, y una de esas es captar quién está lanzando música. Los organizadores del Cordillera se encuentran con el desarrollo de Flor de Lava porque tuvo un repertorio, porque publicó música. Les interesó el crecimiento del proyecto y por eso quisieron que hiciéramos parte del cartel.

Enseñar a crear desde la experiencia

NC: ¿Cómo es tu proceso de composición?

AG: Bueno, lo que pasa es que mi proceso es bien amplio. Yo soy músico entrenado de una manera tradicional [...] pero en este momento de mi vida creo que esa manera de formarse en la música y de ser creativo es uno de los caminos entre muchos otros

Un proceso creativo mío puede venir de tener un texto que surge de un pensamiento, una vivencia o una idea y luego musicalizarlo. Puede venir a veces de tener una melodía que surgió cantando en la ducha. O puede venir de mi práctica instrumental, puedo encontrar algo que me gusta mucho como suena y buscar cómo encadenarlo.

Lo que sí me parece importante y trato de transmitir en mis clases de composición de canciones o cuando estoy dictando armonías o teorías aplicadas —que es una de las cosas que hago aquí en la Universidad Central— es que todo lo que uno aprende teóricamente —puede ser la armonía, la melodía…— podría organizarse de cierta manera y debería tener un campo de aplicación. Yo debería poder escucharlo y, una vez lo pueda poner en práctica, permitirme tener unos espacios de generación sin ningún tipo de restricción. Porque eso es lo que permite que tenga ideas en flujo.

NC: ¿Crees que este proceso personal tuyo como artista influye en la manera en que enseñas en la Universidad?

AG: Yo creo que influye 100 %. Hay dos lugares en mí. Yo reconozco muchísimo el valor de tener una escuela estructurada que imparte conocimientos, pero también me parece superimportante que los estudiantes sepan que muchas veces esa estructura obedece a una necesidad pedagógica y didáctica [...] pero no es el único mundo que se les permite explorar o que existe.

Mi perspectiva como creativa y tener una vida fuera como artista me permiten enriquecer eso. Desde que decidí ser músico, una de las cosas que me movió para escoger una carrera creativa fue, justamente, el ánimo de crear.


Andrés Felipe Hernández Carrero
Máster Central
Bogotá, D. C., 10 de septiembre de 2026
Imagen: Máster Central 

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