3 metodologías de la virtualidad que enriquecen la enseñanza
El aprendizaje invertido, el ABP y el microlearning ofrecen nuevas posibilidades para acompañar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
La educación virtual ha transformado el papel del docente y ha impulsado estrategias que favorecen una participación más activa de los estudiantes. En la Universidad Central, estas prácticas hacen parte del trabajo que desarrollan los profesores tutores para fortalecer el acompañamiento académico.
La doctora en Tecnología Carolina Mejía, directora académica de la Vicerrectoría de Educación Virtual de la UCentral, explica que las estrategias pedagógicas empleadas en entornos virtuales de aprendizaje (EVA) promueven la autonomía, la participación activa, la flexibilidad y el aprendizaje colaborativo. Aunque se han consolidado en entornos digitales, muchas de ellas pueden aplicarse en otros escenarios educativos para enriquecer la experiencia de enseñanza y aprendizaje.
En este artículo te presentamos tres metodologías recomendadas por Carolina Mejía que han sido utilizadas por profesores tutores de la UCentral.
1. Promover la autonomía y el trabajo colaborativo
Las sesiones sincrónicas en educación virtual tienen como propósito “profundizar, dialogar y construir conocimiento de manera colectiva. No son clases tradicionales trasladadas a una plataforma, sino espacios de interacción, análisis, discusión y acompañamiento académico”, afirma Mejía.
Una manera de aprovechar los espacios de encuentro con este enfoque es propiciar que los estudiantes se acerquen previamente a algunos contenidos, como lecturas, videos o recursos multimedia, de modo que el tiempo compartido se destine a resolver inquietudes, desarrollar actividades aplicadas o profundizar en aspectos que requieren orientación docente.
Esta dinámica, conocida como “aprendizaje invertido”, promueve la autonomía y favorece una participación más activa en el proceso educativo.
2. Implementar la resolución de problemas prácticos en el aprendizaje
Una de las estrategias que ha ganado espacio en los entornos virtuales es el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), una metodología que propone acercar los contenidos académicos a situaciones y retos concretos. A través de ella, los estudiantes investigan, plantean soluciones y desarrollan propuestas aplicadas a contextos reales.
De acuerdo con Carolina Mejía, esta dinámica aporta al fortalecimiento de habilidades blandas como el trabajo colaborativo, la creatividad y la orientación al resultado. Asimismo, la directora señala que esto propicia que el estudiante investigue y proponga activamente.
3. Impulsar el ‘microlearning’ como estrategia de aprendizaje flexible
El microlearning es una estrategia que organiza el contenido en piezas breves y puntuales que el estudiante puede consultar antes, durante o después de clase. Videos cortos, lecturas guiadas, cuestionarios rápidos o materiales digitales son algunas de las herramientas que suelen emplearse para reforzar conceptos específicos.
De acuerdo con Carolina Mejía, este tipo de recursos ofrece alternativas para acompañar distintos ritmos de aprendizaje individuales y ampliar las oportunidades de acceso a los contenidos, para ofrecer una experiencia más flexible y accesible tanto dentro como fuera de los espacios habituales de clase.
Estas tres metodologías son posibles gracias a que hay una disposición al aprendizaje autónomo donde el estudiante se compromete más allá del espacio de clase. A la par, el profesor acompaña y orienta esta intención desde la retroalimentación constante y un acompañamiento acorde a las necesidades del alumno.
La experiencia de la educación virtual ha permitido fortalecer este tipo de prácticas y abrir nuevas posibilidades para pensar la enseñanza. Más que reemplazar otros modelos, estas metodologías muestran cómo la flexibilidad, la autonomía y el trabajo colaborativo pueden integrarse a diversos escenarios educativos.
La Universidad Central promueve espacios de reflexión sobren innovación pedagógica que contribuyen al fortalecimiento de las prácticas docentes y a la construcción de experiencias de aprendizaje acordes con los desafíos actuales de la educación superior.

