Avistamiento de aves: cómo empezar de forma responsable
El Semillero Kynzha de la Universidad Central promueve el avistamiento de aves y la ciencia ciudadana para proteger la biodiversidad de Bogotá.
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Bogotá se ha convertido en uno de los escenarios urbanos más importantes del país para el avistamiento de aves. Humedales, parques, cerros y reservas ecológicas son espacios de observación para divisar cientos de especies en medio de la ciudad y acercar a los ciudadanos a una práctica que combina bienestar, educación ambiental y conservación.
Lo que antes parecía una actividad reservada para biólogos y expertos, hoy atrae a estudiantes, familias, fotógrafos y aficionados que encuentran en el pajareo una forma distinta de recorrer el territorio, reducir el estrés y reconectarse con la naturaleza. Por ello, el Semillero Kynzha promueve procesos de formación que fomenten la observación responsable y el reconocimiento adecuado de las especies.
Desde el programa de Biología de la Universidad Central, se impulsan espacios de formación y ciencia ciudadana que buscan fortalecer el conocimiento sobre la biodiversidad urbana y promover prácticas responsables de observación. Aquí te mostramos las claves para un avistamiento exitoso y sostenible.
Lugares para el avistamiento de aves en Bogotá: ¿dónde ir?
La capital alberga una gran diversidad de ecosistemas que favorecen la presencia de aves residentes y migratorias. Según la Guía de avistamiento de aves del Instituto Distrital de Turismo, Bogotá cuenta con más de 20 lugares ideales para el avistamiento, entre ellos humedales como Córdoba, La Conejera y Santa María del Lago, además de espacios como los Cerros Orientales y el Jardín Botánico. Esta riqueza natural convierte a la ciudad en un punto estratégico para el turismo de naturaleza y la educación ambiental.
Para Cristian David Clavijo, estudiante de octavo semestre de Biología y tallerista del Semillero Kynzha, el principal valor del pajareo radica en su accesibilidad:
“El pajareo no tiene que ser únicamente una práctica académica o científica. Puede ser un hobby, una alternativa para reducir el estrés y una manera distinta de vivir la ciudad”, explica.
La observación cotidiana también cumple un papel importante. Muchas especies pueden identificarse desde parques de barrio, ciclorrutas, árboles urbanos o incluso desde las ventanas de las viviendas. Esta cercanía facilita que las personas comprendan mejor el entorno que habitan y fortalezcan su relación con la biodiversidad.
¿Qué necesitas saber para empezar a observar aves?
A partir del trabajo del semillero con comunidades y líderes ambientales, se destacan cuatro recomendaciones fundamentales para quienes desean empezar con este ejercicio de observación:
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Respetar el comportamiento natural de las aves
El avistamiento debe realizarse sin intervenir en el entorno. No se recomienda usar sonidos grabados para atraer aves ni modificar su hábitat para obtener fotografías o acercamientos.
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Observar con distancia y paciencia
Las aves son sensibles a la presencia humana. Mantener una distancia prudente y no hacer ruido brinda una experiencia más auténtica porque no afecta sus dinámicas naturales. -
Registrar las observaciones
Cada vez que una persona registra una especie, la ubicación y la fecha de observación en plataformas digitales, contribuye a bases de datos utilizadas para monitorear ecosistemas, identificar cambios en las poblaciones y apoyar procesos de conservación.
Aplicaciones como eBird, Merlin Bird ID e iNaturalist dan la posibilidad de documentar observaciones desde el celular y facilitan la participación de cualquier ciudadano en proyectos científicos. https://www.idt.gov.co/sites/default/files/BogotaGuiadeAves2019.pdf 208 -
Compartir el conocimiento
Quienes participan en salidas de observación pueden replicar lo aprendido en sus comunidades, promover prácticas responsables y fortalecer la educación ambiental.
Para Cristian, la participación de la ciudadanía es clave. “La academia ha generado mucha información, pero es importante que las personas se apropien del conocimiento y participen en la construcción de datos”.
Del aula al trabajo con la ciudad
El trabajo del Semillero Kynzha trasciende las aulas universitarias. Una de sus experiencias recientes fue el taller Más alas, más ciudad, desarrollado junto a la Secretaría Distrital de Ambiente. Durante esta jornada, estudiantes del semillero capacitaron a 25 funcionarios y líderes ambientales en identificación de especies y registro de observaciones.
Ángela Navas, secretaria académica y docente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas, destaca el valor formativo de estas experiencias. “Los estudiantes reafirman sus conocimientos al enseñar y fortalecen la conexión entre la academia y la gestión de la biodiversidad en Bogotá”, afirma.
El semillero también realiza jornadas de observación en distintos puntos de la ciudad y trabaja en investigaciones académicas que buscan acercar el conocimiento científico a la comunidad.
Una apuesta por la conservación desde la Universidad
Reconocer las especies que habitan Bogotá representa un paso fundamental para protegerlas. Más allá de la observación, el pajareo permite comprender cómo interactúan los ecosistemas urbanos y por qué resulta clave conservarlos.
Desde la Universidad Central, estas iniciativas fortalecen una formación académica comprometida con la educación ambiental, la apropiación social del conocimiento y la construcción de una ciudadanía más consciente de la biodiversidad que existe en la capital.
En una ciudad marcada por el ritmo acelerado y el crecimiento urbano, observar aves también se convierte en una forma de detenerse, escuchar y redescubrir el territorio.
Alison Tabares
Máster Central
Bogotá, D. C., 16 de julio de 2026
Imagen: Máster Central

