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Ciencia unicentralista pone la Orinoquia en el mapa global

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Durante más de 16 años de investigación y trabajo de campo en los Llanos Orientales, el profesor Vladimir Minorta-Cely, adscrito a la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas de la Universidad Central, con mayor dedicación al programa de Biología y Servicios de Ciencias Naturales, ha contribuido a caracterizar científicamente uno de los territorios más importantes del país: la Orinoquia colombiana. 

Recientes publicaciones del profesor Minorta-Cely en las prestigiosas revistas científicas internacionales Grasses, Land y Plants no solo consolidan el conocimiento de la biodiversidad regional, sino que posicionan la investigación desarrollada en Colombia en escenarios académicos de alcance global, con impacto en la toma de decisiones ambientales.

Investigar el territorio para poder conservarlo

El eje del trabajo investigativo parte de una premisa clara: comprender primero la naturaleza para poder protegerla. De acuerdo con Minorta-Cely, el objetivo ha sido construir una caracterización biofísica y biótica del paisaje a partir de trabajo directo en campo.

Soy de los que cree que conservamos lo que conocemos. Para mí la conservación detrás de un escritorio tiene demasiadas fisuras, y máxime en un país como Colombia, que es el país más biodiverso del globo. Entre más conozcas —y ese ‘más conozcas’ involucra ir a los territorios—, vas a poder generar acciones e insumos, herramientas y productos que sean reales y acordes a la naturaleza per se de los territorios y a los pobladores que residen allí”.

Vladimir Minorta-Cely, profesor e investigador.

El investigador destaca que gran parte del conocimiento generado proviene de extensas jornadas en campo, necesarias para entender la complejidad ecológica de una región que representa cerca del 30 % del territorio colombiano y que históricamente ha contado con información científica limitada.

Minorta-Cely explica que la Orinoquia es el territorio “que corresponde a la franja de sabanas neotropicales del nororiente suramericano más grande, porque es un gran continuo que abarca Colombia y Venezuela. Es una cosa vastísima, que en Colombia comprende cuatro grandes departamentos: Arauca, Casanare, Meta y Vichada”.

El trabajo que ha desarrollado en la Orinoquia le ha permitido avanzar en el estudio de sus pastizales, bosques y dinámicas ecológicas, para desmontar la idea de que se trata de un paisaje homogéneo. Por el contrario, Minorta-Cely explica que las investigaciones evidencian una alta diversidad biológica y procesos ecológicos clave para comprender fenómenos ambientales actuales como la deforestación y la transformación del suelo.

Publicaciones internacionales y cooperación científica

Una de las contribuciones recientes de Minorta-Cely y el equipo de investigación al que pertenece es la publicación de resultados en revistas científicas de alto impacto, entre ellas Harvard Papers in Botany, logro alcanzado gracias al trabajo interinstitucional con investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y académicos vinculados a Harvard.

Para Minorta-Cely, estas alianzas permiten documentar y proyectar el conocimiento producido en el país hacia la comunidad científica internacional. “Es una lupa y un ojo que nos permite tener un evaluador desde afuera (…) y nos dice: ‘sí, lo que ustedes están haciendo es válido’”.

El investigador señala que la colaboración interdisciplinaria ha sido clave para alcanzar estos resultados, integrando a expertos en diversos campos de la botánica (por ejemplo sistemática, taxonomía, florística, ecología), ciencias de la vegetación (geobotánica, fitosociología), sensores remotos y análisis geoestadísticos. Esta suma de enfoques ha permitido publicar en revistas Q1 y ampliar la visibilidad global de la investigación colombiana.

El profesor relata que desde el desarrollo de sus estudios de maestría y doctorado hace parte activa del grupo de investigación Biodiversidad y Conservación del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia, liderado por el Dr. Orlando Rangel.

En estos estudios han participado, entre otros prominentes científicos, los doctores Larry Niño y Diego Giraldo-Cañas, también del Instituto de Ciencias Naturales de la UNAL; el doctor Daniel Sánchez-Mata, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, presidente de la Sociedad Española de Geobotánica y director del Real Colegio Complutense en Harvard; y el destacado botánico tropical doctor Gerardo Aymard.

“El éxito de estas investigaciones ha sido particularmente la sumatoria de los aportes individuales de cada uno de nosotros”, señala Minorta-Cely.

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Tecnología, campo y decisiones informadas

Las investigaciones que lleva adelante este equipo de científicos colombianos combinan metodologías tradicionales de trabajo en campo con herramientas tecnológicas avanzadas, como sensores remotos, imágenes satelitales y modelos basados en machine learning y análisis geoestadístico.

Sin embargo, el investigador enfatiza que la tecnología complementa, pero no reemplaza, la observación directa. “Siempre vamos a requerir gente que vaya al campo”, afirma. “Lo que no cambiará es el hecho de que un profesional se adentre en los territorios y haga caracterizaciones exhaustivas de la biota, que herborice, procese y determine plantas… Eso lo enseñamos a nuestros estudiantes de Biología de la Universidad Central en las salidas de campo que realizamos”.

El conocimiento generado busca convertirse en un insumo científico para quienes toman decisiones sobre conservación y ordenamiento ambiental. El papel del investigador, señala Minorta-Cely, consiste en producir evidencia sólida que permita actuar con mayor precisión frente a los desafíos ambientales.

“Mi campo de acción como docente e investigador es avanzar en la formación de profesionales que continúen desarrollando insumos sólidos y pertinentes a las realidades territoriales, para que las personas encargadas de tomar decisiones tengan instrumentos académicos que les permita hacerlo de la mejor manera”, afirma.

En un contexto de cambios ambientales acelerados y transformación del territorio, estos estudios contribuyen a comprender amenazas, orientar estrategias de conservación y conectar problemáticas locales con debates científicos globales.


Verónica Pérez Traviezo
Máster Central
Bogotá, D. C., 21 de abril de 2026
Imágenes: Máster Central y cortesía Vladimir Minorta-Cely

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