¿Qué debes tener en cuenta para una salida de campo segura?
Profesores y especialistas en Salud y Seguridad en el Trabajo de la UCentral explican las claves para el éxito de esta actividad pedagógica.
Las salidas de campo son una oportunidad para aplicar el conocimiento teórico en escenarios reales y construir una visión en conjunto de fenómenos complejos. Funcionan como una estrategia pedagógica que permite la observación directa de la realidad y contribuyen a una formación integral e interdisciplinaria.
Para que estas actividades se desarrollen con la mayor fluidez, la planeación logística y la gestión de riesgos son aliados fundamentales. Por ello, compartimos estas pautas clave en seguridad y salud en el trabajo (SST), diseñadas para respaldar la labor del profesor encargado y asegurar que cada visita a entornos empresariales, industriales, naturales o rurales sea, ante todo, una experiencia exitosa.
1. Anticipar riesgos durante la planeación
En la Universidad Central, es obligatorio organizar e informar sobre este tipo de actividades a principios de semestre, para que sea posible coordinar asuntos logísticos y evaluar los riesgos potenciales durante la salida de campo. De acuerdo con Carlos Humberto Ortiz, especialista en seguridad y salud en el trabajo de la Institución, algunas de las medidas clave son:
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Utilizar las empresas de transporte autorizadas.
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Conocer las condiciones médicas de los asistentes.
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Tener una lista de contactos de emergencia y centros de salud cercanos.
El experto también señala que “es fundamental explicar a los participantes las reglas de comportamiento, los riesgos identificados y el plan de acción ante emergencias” antes de iniciar la salida.
2. Asegurar una coordinación clara durante la actividad
En campo, la toma de decisiones depende en gran medida de la coordinación del grupo. Por ello, el profesor cumple un rol clave como articulador de la experiencia. Es quien se asegura de que los participantes compartan información crítica para el desarrollo de la actividad y actúen de manera adecuada.
Además, antes de la salida, se debe informar a todos los estudiantes sobre las condiciones del destino, los tiempos de duración de la actividad y los protocolos básicos de respuesta. Este último aspecto es clave, pues, como afirma la profesora Ángela Navas, del programa de Biología, saber responder colaborativamente a imprevistos permite que haya una atención rápida y óptima.
3. Contar con protocolos claros para atención de emergencias
Durante la salida de campo se pueden presentar situaciones que requieran atención inmediata. Para atenderlas, el área de Seguridad y Salud en Trabajo indica que se debe seguir el protocolo PAS (proteger, avisar, socorrer).
La activación de este procedimiento tiene tres puntos clave:
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Asegurar la zona para evitar nuevos riesgos.
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Llamar a las líneas de emergencia locales (como la Línea 123).
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Brindar primeros auxilios básicos, si se cuenta con la capacitación.
Además, es importante reportar inmediatamente la novedad al jefe directo y a Seguridad y Salud en el Trabajo, para activar el acompañamiento requerido.
4. Prepararse según el trabajo de campo a realizar
Cada salida tiene condiciones, riesgos y objetivos diferentes. Por eso, la preparación debe responder al contexto específico del entorno. Si es una visita a una fábrica, por ejemplo, se deben usar elementos de protección personal (EPP) básicos como botas de seguridad, casco y gafas; para laboratorios, por su parte, es indispensable portar bata y utilizar guantes, gorro y tapabocas.
Para zonas rurales o actividades al aire libre, la profesora Navas sugiere vestir ropa cómoda y resistente, incluyendo camisa de manga larga y zapatos cerrados con buen agarre. Además, se deben portar elementos de protección como impermeable, gorra, linterna y un botiquín básico.
5. Promover prácticas responsables en campo
Dirigir una salida de campo implica gestionar de manera respetuosa y responsable la relación con el entorno, las comunidades y las instituciones visitadas. Como líder de la actividad, el profesor es el encargado de fomentar comportamientos adecuados por parte de los estudiantes y convertir la experiencia en una oportunidad de aprendizaje ético y contextualizado.
Esto implica, también, realizar una gestión adecuada de residuos, respetar la flora y fauna local, así como las normas del sitio que se visite. Al realizar un abordaje no solo académico, sino también sociocultural y ambiental, se impulsa que los estudiantes tengan una comprensión holística del entorno.
El autocuidado y el compromiso colectivo de quienes participan en estos espacios permite que las experiencias académicas cumplan su propósito formativo. Para la Universidad Central es importante que el conocimiento pueda salir del aula y fortalecerse al conectar con las realidades sociales, ambientales y empresariales.

