Uso de IA en contaduría pública: UCentral certifica a 1.116 contadores
En dos años, muchos contadores han descubierto cómo aplicar la IA para automatizar tareas operativas, detectar fraudes y anticipar resultados financieros.
La Dirección de Educación Continua (DEC) de la Universidad Central ha certificado a 1.116 contadores en inteligencia artificial desde 2024. En las 35 cohortes del curso Inteligencia artificial para contadores públicos, los participantes se han formado para aplicar herramientas de IA en sus procesos contables diarios, lo que les permite diseñar y personalizar prompts eficientes, automatizar el trabajo operativo, detectar fraudes y anomalías, y hacer análisis predictivo.
Desde su creación, el programa ha estado orientado por un principio: la inteligencia artificial no reemplaza al contador público, sino que transforma el ejercicio contable y debe usarse con criterio.
Un curso de IA para contadores que llenó un vacío
La propuesta surgió en 2024, cuando Francisco Moreno Díaz, profesor de la Escuela de Negocios ENEX y del programa de Contaduría Pública, planteó a la DEC un curso que uniera la IA con la contaduría. “En ese momento no existía en el mercado un curso de este tipo”, recuerda el director de Educación Continua de la Universidad Central, Julio Palacios.
Desde el inicio se definieron dos principios: tendría un formato corto y buscaría que los contadores fueran más eficientes y productivos con la inteligencia artificial.
Según Palacios, tres elementos diferencian el curso de otras propuestas de formación en IA:
-
Enfoque práctico: el curso lo imparten contadores expertos en IA que manejan el lenguaje contable y enseñan con ejercicios y casos reales.
-
Formato corto y puntual: es un curso, no un diplomado, lo que lo hace más ágil frente a otras ofertas del mercado.
-
Respaldo institucional: la Universidad Central es reconocida por sus programas en áreas de contabilidad y ciencias tributarias.
Las cifras demuestran la acogida que ha tenido el curso desde su creación: 3 cohortes y 77 estudiantes en 2024, 8 cohortes y 291 participantes en 2025, y 24 cohortes y 748 estudiantes en lo corrido de 2026.
Del registro de datos a la asesoría estratégica
Al terminar esta formación, los participantes son capaces de seleccionar, integrar y aplicar herramientas de IA en sus procesos contables y diseñar prompts eficientes. Entre los usos prácticos están la automatización del trabajo operativo, la detección temprana de fraudes y anomalías, y el análisis predictivo.
“El profesional contable deja de ser un ‘registrador de datos’ para convertirse en un asesor estratégico de negocio”, afirma Palacios. El director de la DEC define la IA como “un copiloto de eficiencia”, ya que el juicio crítico, la ética y la supervisión humana siguen siendo el núcleo de la profesión: “El criterio ético, la interpretación del contexto y la visión financiera siguen siendo insustituibles”, concluye.
Una profesión que se reinventa y sale fortalecida
Sobre la llegada de la inteligencia artificial, el profesor del curso, John Fredy Salinas, contador con más de 23 años de experiencia, comenta que vio llegar Excel, SAP y la facturación electrónica, y ninguno de estos avances eliminó al contador.
Para Salinas, formarse implica aprender a pedirle a la herramienta lo que se necesita, verificar lo que entrega y proteger la información de los clientes.
“El riesgo no es que la IA haga nuestro trabajo; es seguir trabajando como antes mientras la profesión avanza”, advierte. “La contaduría se ha reinventado muchas veces y siempre ha salido fortalecida. Esta vez tampoco será distinto, siempre que decidamos ser parte del cambio y no espectadores”.
Esa capacidad de reinventarse pasa por la formación, como lo señala John Hernández, contador público y especialista en Contabilidad Financiera Internacional, quien tras realizar este curso comenta que “la IA no reemplazará a los profesionales de la contabilidad, pero quien no la aplique sí podrá ser reemplazado por alguien que se haya capacitado”.
Para Hernández, se trata de una herramienta que optimiza las tareas operativas y permite que el profesional se enfoque en el análisis que aporta valor al ciclo contable y financiero. “La capacitación es muy importante, ya que aplicar la IA permite evolucionar y mejorar la gestión, el procesamiento y la generación de reportes de manera más oportuna, lo que agiliza la toma de decisiones”, explica.
Esa formación también está al alcance de quienes parten de cero. Brenda Luz Rodríguez, una de las participantes del curso, llegó sin conocimientos sobre IA y hoy destaca el acompañamiento que recibió: “El curso me pareció excelente, principalmente porque estaba en ceros y me dio las bases para aprender mucho más. El docente está en constante seguimiento y apoyo a todos los estudiantes”, comenta.
El paso de 3 a 24 cohortes en dos años refleja el interés de los contadores por actualizarse frente a la inteligencia artificial. Con este curso, la Universidad Central apuesta por profesionales que integren estas herramientas a su trabajo sin ceder el criterio que sostiene la contaduría pública.
Michael Stiven Guanumen Martínez
Máster Central
Bogotá, D. C., [FECHA DE PUBLICACIÓN]
Imágenes: Magnific

