El arte de lo simple: lo que hace felices a los profes cuando educan
En pequeños momentos, los profesores notan cómo su profesión impacta, no solo a sus estudiantes, sino también en su estado de ánimo.
“La #Felicidad es minimalista. Es sencilla y desnuda. Es una casi nada que lo es todo”, escribió Rosa Montero en su libro La ridícula idea de no volver a verte. Desde su punto de vista, los seres humanos solemos aspirar a lo extraordinario cuando la felicidad está en la sencillez de lo cotidiano.
Llevar la idea de Montero a la práctica implica valorar detalles como: la sonrisa de un desconocido en la calle, el rato de sol en medio de un día nublado o los instantes de conexión que surgen de forma inesperada mientras trabajamos.
Esa capacidad de asombro ante lo cotidiano también habita en las aulas. En el marco del Día Internacional de la Felicidad, que se celebra cada 20 de marzo, invitamos a los profesores de la Universidad Central a compartir qué los hace felices en medio de las clases. Sus respuestas son el reflejo de una docencia que se ejerce desde la gratitud y la vocación.
La felicidad en la Universidad Central se ve cuando…
Hay cercanía con mis estudiantes

“Cuando me quedo hablando amenamente con algunas y algunos estudiantes, luego de que se acaba la clase, sobre temas que vimos”. - Aura Catherine Carvajal, profesora de la Escuela de Estudios Transversales.

“Cuando mis alumnos sonríen, cuestionan, construyen y descubren. Y se ve mucho al final del semestre cuando, siendo ya la última clase del semestre, algunos y algunas —pese a todas las restricciones, temores y situaciones sociales— se acercan a mí, me dan las gracias y se despiden con un abrazo”. - Joaquín Joya, profesor de la Facultad de Ciencias Empresariales, Jurídicas y de Comunicación Estratégica (FCEJCE).
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“Sé que un día de clase fue bueno cuando los estudiantes te rodean para seguir preguntando, curioseando, indagando en los temas vistos”. - Fabián Hernández, profesor del programa de Cine.

“La felicidad para mí en clase se ve como un diálogo permanente, donde se enseña y se aprende conjuntamente a partir de un ambiente de respeto y curiosidad”. - Martha Linares, profesora del programa de Contaduría Pública.
Mis alumnos entienden

“Me siento feliz en clase cuando veo a los chicos con actitud, concentrados y tomando apuntes”. - Andrea García, profesora del programa de Comunicación Social y Periodismo.

“Soy feliz cuando alguien agradece de manera sincera porque algo cambió o se transformó en sus vidas o conocimientos”. - Aura Catherin Carvajal, profesora de la Escuela de Estudios Transversales.

“Me alegra cuando veo a los estudiantes crear, diseñar y construir soluciones en ingeniería. En los laboratorios o en sus proyectos es donde uno ve cómo las ideas se vuelven realidad, y eso siempre llena de energía y motivación”. - Julio César Ramírez, profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas (FICB).
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“La felicidad para mí en clase se ve cuando los estudiantes están conmovidos y movidos al conocer algo nuevo”. - Fabián Hernández, profesor del programa de Cine de la UCentral.

“Lo que más me hace feliz en mi tarea docente es enseñar y contribuir al desarrollo intelectual, crítico y humano de los estudiantes”. - Martha Linares, profesora del programa de Contaduría Pública.
Aporto a su desarrollo profesional

“Ver la transformación de vidas y saber que mis estudiantes egresados están posicionados en el mercado laboral es fantástico”. - Andrea García, profesora del programa de Comunicación Social y Periodismo.

“Darme cuenta de que los estudiantes que veía llegar en jean y tenis ahora llegan a clase con su cabello organizado, con sastre y más formales, con voz más firme y mayores convicciones. Cada vez más profesionales”. - Joaquín Joya, profesor de la FCEJCE.

“La felicidad en clase se nota mucho en los laboratorios: ese pequeño ruido de fondo de máquinas funcionando, equipos conectándose y estudiantes trabajando juntos. Ese bullicio es señal de que la ingeniería está pasando de la teoría a la práctica”. - Julio César Ramírez, profesor de la FICB.
Con la satisfacción personal de disfrutar el día a día, las y los profesores unicentralistas se sienten realizados. La felicidad, si la entendemos desde el agradecimiento de lo cotidiano, es un valor que no se ve solo en los logros institucionales, sino también cuando los cambios nacen en las aulas de clase.
La Universidad Central impulsa una cultura organizacional enfocada en el bienestar de su comunidad académica a través de diversas acciones centradas en las personas. La felicidad es esencial para el desarrollo personal, por eso la Institución trabaja permanentemente en torno a este propósito.
Lina María González Correa

