Gran Brigada Integral en Sumapaz: aprendizaje desde la práctica
Estudiantes de Trabajo Social y Derecho de la UCentral brindaron apoyo jurídico y social durante una jornada de intervención en la vereda Betania.
El programa de Trabajo Social y el Consultorio Jurídico de la Universidad Central llevaron a cabo la Gran Brigada Integral en Sumapaz, una jornada de intervención territorial orientada a promover el bienestar y la garantía de derechos de la comunidad. La actividad se desarrolló en la vereda Betania, ubicada en la localidad de Sumapaz, el territorio rural más extenso de Bogotá y hogar del Páramo de Sumapaz. Para realizarla, se contó con el apoyo de los líderes de la Junta de Acción Comunal, cuya participación fue fundamental para convocar a la comunidad y organizar los espacios de encuentro.
Bajo la orientación del profesor Cristian Rueda y la doctora María Cristina Cabra, en el espacio participaron estudiantes de la práctica de Consultorio Jurídico y estudiantes de tercer semestre de Trabajo Social, en el marco de la clase Práctica III métodos clásicos. En este escenario académico se busca que el aprendizaje se construya desde la experiencia directa en el territorio, mediante el trabajo con familia, grupo y comunidad.
La presencia conjunta de estudiantes de Derecho y de Trabajo Social permitió fortalecer el quehacer interdisciplinario, integrando la orientación jurídica con la comprensión social de las realidades del territorio.
Intervención de la mano con la comunidad
Desde el inicio de la jornada, el trabajo con la comunidad permitió observar cómo las dinámicas familiares, la organización comunitaria y el liderazgo local están profundamente conectados. La convocatoria realizada por la Junta de Acción Comunal, la participación de las familias de la vereda y el diálogo colectivo evidenciaron que la comunidad funciona como un sistema en el que cada relación influye en las demás.
En la práctica se pudo observar que los problemas individuales estaban relacionados con situaciones familiares y, a su vez, con decisiones que afectan a toda la comunidad. En ese sentido, esta experiencia permitió comprender de manera vivencial la construcción social a partir de las relaciones.
Humberto Maturana plantea que los fenómenos sociales surgen en la convivencia y en la interacción entre las personas. Señala que: “Todo sistema social se constituye en la convivencia, y es en la convivencia donde se conservan las relaciones que lo hacen posible”.
Durante la brigada, esta idea se hizo evidente, pues el trabajo institucional solo fue posible gracias a la organización previa de la comunidad, al liderazgo de la Junta de Acción Comunal y a la disposición para participar. La cointervención no se dio de manera aislada, sino dentro de una red de relaciones que permitió el diálogo, la confianza y el acompañamiento mutuo entre estudiantes y comunidad.
Articulación de visiones y conocimientos
La experiencia vivida durante la brigada permitió a los estudiantes reconocer la importancia de integrar la mirada jurídica y la mirada social, como dos perspectivas necesarias y complementarias para comprender la realidad del territorio.
Desde lo jurídico se orientan los procedimientos, se aclaran derechos y se ofrecen rutas institucionales para la solución de conflictos; desde lo social se logra entender el contexto en el que surgen esas situaciones, las relaciones familiares y comunitarias que las rodean, y las condiciones reales que muchas veces dificultan el acceso efectivo a la justicia.
La presencia conjunta de estudiantes de los programas de Derecho y Trabajo Social evidenció que ambas visiones se complementan. Mientras el enfoque jurídico aporta la estructura normativa, el enfoque social permite interpretar la realidad humana en la que esa norma debe aplicarse.
La articulación de ambas perspectivas dentro del trabajo en territorio fortalece la cointervención, hace más cercana la atención a la comunidad y contribuye a una formación profesional más integral, en la que el conocimiento técnico converge con la comprensión social de las problemáticas.
Más que una actividad académica, la jornada fue una experiencia formativa que permitió pensar, observar y sentir la realidad social, entendiendo que el ejercicio profesional implica compromiso, sensibilidad y responsabilidad con los territorios. Desde esta vivencia, las prácticas académicas se convierten en un espacio donde el conocimiento deja de ser únicamente teórico y se transforma en una construcción colectiva: se aprende caminando el territorio junto a la comunidad.

