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5 tendencias que marcan la educación superior colombiana en 2026

Academia | 12 Febrero, 2026

Mucho se habla del poder transformador de la educación. El conocimiento da herramientas para decidir mejor, fortalece el pensamiento crítico y es la base para el desarrollo de un país, pero, al invertir la mirada, surge un interrogante: ¿cómo cambiará la educación para adaptarse a los retos de la sociedad?

El descenso poblacional, el auge de la inteligencia artificial y la modificación del sistema de profesionalización son cambios que llevan a preguntarnos cómo será la educación superior del futuro. Frente a ello, Luz Adriana Albornoz, directora de la Escuela de Educación de la Universidad Central, compartió su perspectiva sobre cuáles serán las tendencias del sector educativo durante 2026. 

Conoce la nueva Escuela de Educación de la Universidad Central

1. Habilidades blandas centradas en la salud mental

Desde la pandemia del covid-19 en 2020, se le ha dado mayor importancia a la salud mental, un tema que aún es muy relevante. Actualmente, explicó la profesora, hay una agenda alrededor del bienestar, porque la pandemia visibilizó las necesidades en este campo, por eso es necesario “dar herramientas que permitan a las personas manejar situaciones emocionalmente complejas. También se busca superar la estigmatización y atender de manera asertiva la ansiedad, el estrés, la depresión y el burnout. Concientizar a la importancia de consultar a los especialistas y reconocer que el bienestar no es es solo una responsabilidad individual”.

Estas herramientas de manejo emocional son consideradas como habilidades blandas y son clave, ya que, como señala la educadora, “los entornos sociales y laborales son cambiantes y exigen una mayor capacidad de adaptabilidad, por eso, no es solo conocer y ser experto en un campo de conocimiento sino cómo transfieres, compartes y construyes conocimientos con otros. Trabajar en un equipo implica que uses inteligencia emocional y asertividad. Por tanto, reconocer las emociones y comunicarse asertivamente no es un asunto menor”. 

2. Interdisciplinariedad

Actualmente, en la educación superior se está promoviendo que las personas sean hábiles en más de un campo del conocimiento. Además de fortalecer las habilidades tanto blandas como duras, la interdisciplinariedad es necesaria para fomentar la innovación y la adaptación. 

La nueva realidad del mercado laboral demuestra que el mayor reto del 59 % de las empresas en Colombia es conseguir talento humano capacitado para los desafíos actuales. Según Luz Adriana Albornoz, esa tendencia se puede observar en la flexibilización de currículos, con la cual los estudiantes pueden tener una “mirada interdisciplinar, comprendiendo el mundo desde su totalidad, no solamente desde un solo espacio de conocimiento”. 

3. Inteligencia colectiva

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) definió la inteligencia colectiva como “la capacidad mejorada que se crea cuando las personas trabajan juntas, a menudo con la ayuda de la tecnología, para movilizar una gama más amplia de información, ideas y perspectivas“. Gracias a la acogida de nuevas tecnologías digitales, este concepto puede integrarse aún más en la educación en 2026.

Según Albornoz, “desplegar la inteligencia colectiva es lo que marca esta era. Ahora, es posible coordinar de manera desterritorializada. Tanto las escuelas de educación básica, secundaria y jardines como la universidad se vuelcan al aprendizaje colectivo basado en proyectos y retos, porque necesitamos potencializar el factor humano. Esto nos permite crear, innovar con tendencias educativas orientadas al uso de entornos de realidad virtual aumentada, es decir, tecnologías inmersivas que mejoran las experiencias de aprendizaje”.

Esta tendencia combina lo mejor de dos mundos: la capacidad humana de unificar fuerzas por un propósito común y la evolución digital que permite resolver de manera conjunta problemas más fácilmente. Además, la universidad es el espacio propicio para aplicar estas concepciones, pues “responsabilizarnos de la casa común, como decía el pontífice Francisco, inspirado en San Francisco de Asís, implica que todos reconocemos en el otro parte de lo que somos. Eso hace que cuidemos, protejamos, seamos responsables y comprendamos que la existencia del otro es importante”, afirmó Albornoz.

4. Gerontología: mirar la vejez desde la educación

Ya la educación se entiende como un proceso para toda la vida, no solo como una etapa. Actualmente, la población mundial tiene una expectativa mayor de vida; para finales del 2000, era de 70,9 años; ahora, es de 77,6 y se estima que seguirá aumentando. Teniendo en cuenta esto, es necesario evaluar cómo la academia se adapta para entender las nuevas realidades de formación. 

Ahí entra la gerontología, ciencia interdisciplinaria que estudia la vejez, porque “se debe comenzar a pensar en las personas pensionadas o en los adultos que quieran seguir formándose, más que por una titularidad o mejorar sus condiciones salariales, por el gusto de aprender y sentirse vitales”, comentó Albornoz. En ese sentido, es necesario plantear una educación que, a largo plazo, comprenda la vejez como un estado de participación activa, con autonomía y capacidad para seguir aprendiendo.

Por otro lado, tanto en el sistema educativo como en el mercado laboral, muchos adultos mayores poseen los conocimientos y la experiencia para trabajar como  expertos o consultores cualificados. De igual forma, Adriana Albornoz indicó que ellos pueden aportar amplios saberes construidos a lo largo de la vida o preservar tradiciones culturales. 

5. Mayor énfasis en carreras de tecnología e ingeniería

En el 2026, los sectores de la tecnología y la ingeniería tomarán más fuerza en la educación, mencionó Albornoz. Esta tendencia no es nueva, pues las cifras apuntan a que las carreras más estudiadas en Colombia desde hace diez años están relacionadas con Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Industrial, pero ahora puede haber un aumento significativo, debido a la necesidad de automatización y conocimiento sobre el uso de IA.

De acuerdo con la consultora Deloitte, el debate se ha trasladado de “adoptar IA” a ‘“obtener valor con IA", y por eso “las empresas deben traducir sus inversiones en resultados tangibles”, tal como señala el artículo: “Analítica de datos e IA: tecnología aplicada en las empresas”, escrito por la Maestría en Analítica de Datos de la UCentral. 

“En el campo educativo y social estamos convocados a seguir reflexionando sobre el transhumanismo, las humanidades digitales y los peligros en la relativización del saber, así como la simplificación de la complejidad social; por tanto, formar en la inter y transdisciplinariedad permite comprender las tensiones y posibilidades del desarrollo tecnológico. En el caso de Colombia, las ingenierías se están fortaleciendo, y es necesario que sea así en un país donde estamos más centrados en servicios y es perentorio desarrollar industria”, concluyó la directora de la Escuela de Educación. 

 
Lina María González 
Máster Central
Bogotá, D. C., 12 febrero de 2026
Imágenes: Freepik

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