El trabajo social, una profesión que también cuida la salud mental
La Escuela de Salud, Cuidado y Protección Social de la UCentral celebra la Semana del Trabajo Social con una agenda sobre salud mental y cuidado.
El trabajo social ocupa en la salud un lugar de prevención, educación y restitución de derechos, con una mirada que integra cuerpo y emociones. Así lo explicó la profesora Julia Beatriz Bedoya Ramírez durante la Quinta Semana del Trabajo Social, que el programa de Trabajo Social de la Universidad Central realiza del 20 al 23 de octubre.
Ese aporte no se queda en los barrios y las comunidades. De acuerdo con la docente, también llega a los servicios de salud desde la interdisciplinariedad, porque permite “que la salud entre en el contexto social, y lo social en el contexto de la salud”.
La salud mental también es emocional
Bedoya propone sumar a la salud mental la salud emocional, porque no son sólo los pensamientos los que configuran lo que pasa por dentro de una persona. “El primer territorio es el cuerpo”, afirma: primero se siente, luego eso pasa a la mente y a lo que cada uno se dice, y después aparece lo que afecta en lo cotidiano.
Por eso, para la profesora, el trabajo social debe integrar lo emocional. Las campañas educativas y de prevención ayudan a comprender la relación entre cuerpo y emoción, y las redes permiten hacer procesos psicosociales. Eso, explica, también es prevenir y restituir derechos: que “niñas, niños, adolescentes y adultos mayores tengan derecho a ser asistidos en una salud mental y emocional más asertiva y más acompañada”.
Cuidar la salud mental de quien cuida
Los trabajadores sociales acompañan situaciones muy duras, y su propia salud mental también necesita atención. Bedoya, que ha sido investigadora de campo en derechos humanos y ha estudiado lo emocional, recomienda preguntarse cómo se está escuchando cada uno, descansar cuando hay cansancio y pedir tiempo cuando se necesita.
Asimismo, la profesora advierte que tener claridad emocional no significa refugiarse en las emociones para descuidar la responsabilidad o la corresponsabilidad. “La clave está en sentir, resolver y pedir un plazo si es necesario, pero siempre cumplir debe ser tu acción”.
La razón, explica, es que cada profesional llega a las comunidades con su historia familiar, sus creencias y lo que tiene aprendido. Por eso hay que leerse, revisarse y tener espacios para distraer la mirada del contexto social. La profesora comenta que, en su caso, teje, baila y hace deporte. La restitución de derechos exige mucha gestión, así que, antes de atender las necesidades de otros, hay que leer las propias, también.
La salud mental, en la agenda de la Semana
La Semana, un espacio de la Escuela de Salud, Cuidado y Protección Social, tuvo como lema “Salud que transforma: promover, prevenir y cuidar desde el trabajo social”. Tres actividades de su agenda giraron en torno a la salud mental: un conversatorio sobre promoción, prevención y cuidado colectivo, un espacio de sensibilización en el territorio y un concurso de ponencias de los estudiantes.
Bedoya destacó que las ponencias abordan a los jóvenes y los problemas sociales, los procesos participativos de las comunidades y el diálogo entre pares.
La Clínica Infantil Colsubsidio, invitada al encuentro, presentó su programa Buen Trato. En esa apuesta, explica la docente, se vio cómo el enfoque del trabajo social se vive dentro de una clínica, con abordajes diferenciales e interseccionalidad y distintas concepciones de la salud, desde una mirada muy diferente a la del territorio y las comunidades.
Para el trabajo social, cuidar la salud mental implica atender el cuerpo, las emociones y los derechos de las comunidades, sin dejar de lado a quienes las acompañan. Esa fue la apuesta que la Quinta Semana puso en el centro.
Michael Stiven Guanumen Martínez
Máster Central
Bogotá, D. C., 23 de octubre de 2026
Imágenes: Máster Central

