Sostenibilidad en la escena musical: ¿cómo cuidar el medioambiente?
El experto Sam Goldscheider analiza cómo artistas, organizadores, estudiantes y universidades pueden impulsar una industria artística más responsable.
En los últimos años, se ha observado un crecimiento masivo de la música en vivo a nivel global. Según un informe de Omdia, empresa dedicada a los estudios de mercado, en 2025, “los ingresos mundiales por ticketing de conciertos y festivales superaron los 40.000 millones de dólares”. Ante este auge, es necesario evaluar: ¿cuál es el impacto de los eventos musicales en el medioambiente y, de ser necesario, es posible reducirlo? Esta pregunta ha sido el centro del trabajo de Sam Goldscheider, gestor cultural y experto en sostenibilidad.
A través de iniciativas como Green Project, orientada a disminuir el impacto ambiental en festivales, y como fundador de Harmonic Progression, organización dedicada a promover prácticas de sostenibilidad en la comunidad de la música clásica, Goldscheider ha buscado formas de promover la sostenibilidad ambiental en la escena musical.
Durante su visita a la Universidad Central para dictar la charla “¿Qué puede hacer el mundo de la música por el planeta?”, conversó con Noticentral sobre el impacto ambiental de los eventos en vivo y los aportes que pueden hacer los artistas y asistentes para la conservación del medioambiente.
Música en vivo y medioambiente: diagnóstico actual
Noticentral: ¿Cuáles son los principales impactos medioambientales que identifica en el sector musical actual?
Sam Goldscheider: En general, el transporte del público hacia y desde el recinto del concierto tiene el mayor impacto en términos de emisiones de CO₂. Por eso, a la hora de organizar un evento musical hay que preguntarse: “¿Hay mucha gente que viaja en avión para llegar allí o que acude en coche? O, más bien, ¿el organizador pone a disposición autobuses o anima al público a utilizar el transporte público, la bicicleta, ir a pie o compartir carro?”.
También hay que analizar si el organizador fomenta o evita el consumo excesivo de los participantes. Este es uno de los mayores problemas de nuestro tiempo. Por ejemplo, en los festivales en los que la gente acampa, los participantes suelen comprar una tienda de campaña para el evento y luego la dejan allí; otros festivales venden mucho merchandising. Pero, ¿tenemos que comprar cosas en cada evento al que asistimos?
NC: ¿Cree que los organizadores de eventos musicales están tomando medidas de sostenibilidad?, ¿son eficaces?
SG: Hay organizadores excelentes que animan a los participantes a ser respetuosos con el medioambiente y socialmente responsables, pero necesitamos que sean más los que asuman este reto.
Aportes de los artistas a la sostenibilidad
NC: ¿Qué papel desempeñan los estudiantes de música, los cantantes y las bandas emergentes en la construcción de una industria más sostenible?
SG: Cualquiera en la industria musical puede marcar la diferencia. Es poco probable que los estudiantes y los músicos emergentes tengan grandes bases de fanáticos a las que puedan inspirar, pero pueden ser modelos a seguir de las personas que tienen a su alrededor.
Deberían darse cuenta de que ya tienen este poder y esa voz, y que no necesitan esperar a ser famosos para marcar la diferencia. Hacer del mundo un lugar mejor empieza hoy, sin duda.
NC: ¿Los estudiantes de música deberían aprender sobre sostenibilidad?
SG: Por supuesto. Formar personas más conscientes se traduce en mejores artistas, organizadores y profesores. Les permite salir de una visión centrada únicamente en su carrera y aportar a su bienestar mental, lo que hace que se beneficien a sí mismos y a su entorno.
NC: Si una persona interesada en la protección del medioambiente quisiera que sus actividades musicales fueran más sostenibles, ¿por dónde debería empezar?
SG: Debería empezar por preguntarse: ¿qué papel queremos desempeñar?, ¿queremos crear consciencia? Si es así, ¿sobre qué temas? ¿O queremos tomar medidas prácticas para reducir nuestro impacto negativo?
Aportes a la sostenibilidad desde la academia
Sam Goldscheider dejó en claro que la sostenibilidad en la música no es un asunto exclusivo de los organizadores de eventos, sino que también comienza por quienes actualmente están construyendo su carrera musical. Construir una escena musical sostenible implica repensar la relación entre arte, sociedad y medioambiente.
Además, otras organizaciones también tienen un rol en crear conciencia ambiental y promover prácticas sostenibles. Entre ellas, las instituciones educativas: “La gente admira a las universidades. Estas actúan como modelos a seguir. Creo que ellas deberían pensar en cómo pueden ayudar a la sociedad a superar el consumo excesivo, la sobreproducción y la ambición desmedida. Y, a su vez, ayudar a las personas a centrarse en valores significativos como la solidaridad, la conexión y la paz”.
Espacios como el diálogo con Sam Goldscheider conectan a los estudiantes unicentralistas con las dinámicas reales del sector. Este tipo de escenarios impulsa una reflexión crítica sobre su rol como agentes de cambio y demuestra cómo, desde las aulas y en la práctica, pueden aportar a la sostenibilidad ambiental.

