Producción y empleo, ejes de la competitividad económica en Colombia
Expertos señalan que, sin aumentar el rendimiento laboral ni formalizar el empleo, Colombia seguirá rezagada frente a otras economías.
En el ámbito macroeconómico, Colombia cuenta con ventajas clave: una base importante de recursos naturales, ubicación estratégica en rutas globales de comercio y una tradición empresarial consolidada. Estas condiciones le otorgan un alto potencial de prosperidad económica.
Sin embargo, el principal desafío del país es la subutilización de estos factores favorables, explica Julio Chamorro, profesor del programa de Economía de la Universidad Central. Para superar este rezago, Colombia debe enfrentar problemas estructurales como la baja productividad y la informalidad laboral.
Como explicó Chamorro, el país necesita una transformación estructural centrada en la industrialización y la tecnología: “La industrialización no es solo ‘crear productos’, es sofisticar la matriz productiva. La innovación tecnológica y de procesos permite que el capital y el trabajo se combinen de forma más eficiente”.
Esto implica, agregó el profesor, que es necesario incrementar el capital y el trabajo para crear mayor valor agregado. “No es trabajar más horas, es trabajar mejor; que cada hora produzca mayor valor agregado bruto”.
Siguiendo con la explicación de Chamorro, la informalidad y la productividad empresarial son dos aspectos que se correlacionan. Cuando hay poca producción, es menos probable que las empresas generen ganancias y, así, puedan formalizar a sus trabajadores. Asimismo, la informalidad puede generar que no haya recursos para pagar mano de obra tecnificada, lo que desincentiva la creación de nuevos productos con valor agregado para el mercado.
¿Qué cambios se requieren para fortalecer el tejido productivo del país?
En opinión de Lorena Ramírez, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales, Jurídicas y de Comunicación Estratégica (FCEJCE) de la UCentral, el país debe tomar medidas para virar hacia la transformación estructural que requiere; entre ellas, menciona:
- Reforma de la formación y capital humano: alinear la oferta educativa con la demanda empresarial mediante la formación técnica dual y programas de transición laboral hacia sectores de alta productividad (agroindustria, software), para facilitar que los trabajadores informales adquieran competencias demandadas por el sector formal.
- Incentivos a la digitalización y automatización en mipymes: implementar programas conjuntos (público-privados) para que las micro y pequeñas empresas adopten herramientas digitales, lo que aumenta su escala y capacidad de cumplir con los estándares de formalidad legal y laboral.
- Modernización del marco laboral y fiscal: ejecutar reformas que promuevan la formalización empresarial sin obstaculizar la creación de empleo, acompañadas de incentivos fiscales robustos para las empresas que inviertan en investigación y desarrollo (I+D+i), lo que puede fortalecer la estabilidad del tejido productivo.
Los factores mencionados requieren de un análisis profundo que permita debatir sobre los cambios estructurales que requiere el país y encontrar una mejor ruta hacia la productividad y el trabajo formal. Un espacio como el Debate Central, con una mirada académica, permitirá analizar, desde distintas perspectivas, la situación macroeconómica del país. Se realizará el miércoles 18 de marzo, con la participación de entidades como el Departamento Nacional de Planeación, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo; y el sector privado con la representación del Consejo Privado de Competitividad y empresarios del país.
La fragmentación del crecimiento en Colombia
Actualmente, la población ocupada informalmente supera el 55,7 % y la cifra de productividad más reciente es de 0,91 %. Estas estadísticas, comentó Chamorro, denotan una economía con bajo equilibrio económico en el que no hay condiciones macroeconómicas estables.
“Tenemos una masa enorme de micronegocios que subsisten sin acceso a tecnología ni financiamiento. Esto hace que tengamos un sistema productivo reducido que no logra absorber toda la mano de obra disponible”, afirmó el docente Chamorro, quien explicó que esto obliga a que la población migre hacia economías informales.
También, ha persistido un estancamiento de la productividad desde hace diez años. De acuerdo con Chamorro, el principal factor por el que se da este fenómeno es la falta de tecnificación y tecnología, ya que el aparato productivo se ha vuelto obsoleto frente a las dinámicas económicas actuales.
Otra de las causas de la baja producción en el país son las disparidades regionales. Según explicó el profesor de Economía, “la productividad, el ingreso y la competitividad se concentran en entes territoriales como Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Santander y Atlántico. En contraste, otras regiones como el Pacífico rural, el Caribe rural, Orinoquía y Amazonía presentan estructuras productivas más débiles, altas tasas de informalidad, menor infraestructura y bajos niveles de ingreso. Colombia funciona como una economía que se mueve a diferentes velocidades, donde los polos competitivos conviven con regiones rezagadas sin un sistema robusto de integración productiva nacional”.
Desarticulación entre sectores, una de las causas de la desaceleración económica
Unida a la baja capacidad de innovar en el país, hay poca articulación entre las empresas, el Estado y la academia, señala la decana Ramírez. Esto obliga a que exista una dependencia de materias primas (petróleo crudo, carbón, ferroníquel, café y oro, actualmente) y una menor posibilidad de crear productos y servicios con valor agregado.
Según estima desde el 2019 el Gobierno nacional, se requiere una inversión en ciencia y tecnología de hasta el 1,5 % del producto interno bruto (PIB). Con esto, agregó Chamorro, se podría “impulsar la sofisticación productiva” de todos los sectores, con énfasis en metalmecánica, farmacéutica, agroindustria y tecnologías digitales.
La productividad, la formalización laboral y la innovación tecnológica deben ser tomadas en cuenta como pilares reales del desarrollo. Si las empresas, el Estado y la academia trabajan de manera coordinada y generan soluciones concretas en el corto y mediano plazo, la economía colombiana dejará de crecer por inercia y comenzará a transformarse con estrategia, afirmó el experto.
La Universidad Central continúa creando espacios de discusión y pensamiento como Debate Central, que hacen posible una articulación entre el Estado, las empresas y la academia para consolidar un país macroeconómicamente competitivo.
Máster Central

