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Regresando a la semilla, memoria viva del conflicto en Colombia

La exposición del artista Gomezbarros, que reivindica la memoria colectiva de las víctimas, estará disponible al público hasta el 30 de noviembre.

"Somos #”, instalación compuesta de treinta estructuras con formas de tibia
Somos #, instalación compuesta de treinta estructuras con formas de tibia.

 

El Faenza-Teatro de la Paz abrió a sus puertas a la exposición Regresando a la semilla y al maestro Rafael Gomezbarros, quien, gracias a su particular inquietud frente a la situación social y política en Colombia, ha honrado al país con múltiples proyectos artísticos capaces de hacer visibles aquellas realidades desgarradoras que hemos pasado por alto.

Las estadísticas del conflicto armado en Colombia no mienten. Entre 1958 y 2012, la guerra arrastró consigo la vida de cerca de 220.000 personas, civiles en su mayoría. A lo largo de cinco largas décadas, la violencia, como un destino implacable, como un animal terrible, arrebató a cientos y miles de colombianos su vida, su reposo, su sosiego, y los lanzó al dolor y al absurdo, para que deambularan, sin rumbo.

Tras cuatro años de negociaciones con las Farc, el Gobierno colombiano firmó en 2016 un acuerdo histórico para poner fin a un conflicto que duró 52 años. Pese a ello, el país sigue siendo atravesado por ríos de sangre.

Los líderes sociales, aquellas personas inspiradas que, con su voz, con sus luchas, denuncian la cotidianización de la violencia, la vulneración sistemática de los derechos de las comunidades históricamente marginadas, han sido injustamente acalladas. En los dos últimos años, cerca de 400 líderes fueron masacrados, y las acciones adelantadas para asegurar su protección siguen siendo insuficientes.

El arte como resistencia

¿Cómo afrontar, entonces, un doloroso pasado que no abandona nuestra memoria y que extiende sus dominios hasta el presente? ¿Cómo podemos asentar la paz en nuestro imaginario colectivo y derribar las hondas cicatrices que ha dejado la guerra? ¿Cómo superar tanta impotencia?

La obra de arte se revela, ante este panorama, como un espacio sublime para la libertad, para evidenciar que, pese a la coerción ejercida por la violencia, existe una fuerza que rompe con la inercia y la indiferencia, nos confronta con la realidad, y nos conduce a tomar nuevas actitudes éticas frente al dolor.

Regresando a la semilla es una exposición artística que, como contrapeso a los discursos oficiales, periodísticos y políticos, parte del dolor y de la muerte, del sentir de los que han sido perjudicados, y encuentra en la reivindicación de la memoria la cara opuesta de la violencia.

Este proyecto artístico puede ser visitado por el público en general, hasta el 30 de noviembre en el Faenza-Teatro de la Paz. La entrada es libre

En este sentido, Somos #, la instalación compuesta de treinta estructuras con formas de tibia, que representan las fosas comunes encontradas a lo largo y ancho del país, y que sustentan un campo de árboles crecientes, cumplen la ardua tarea de honrar la memoria de individuos condenados al anonimato y de rescatar la dignidad de sus restos desperdigados, como simientes arrojadas en la tierra, que van creciendo, verdes y redivivas, en el campo de nuestra historia nacional.

Los descomunales puños de cemento y yeso de Pujanza, por otra parte, son la grandeza contenida, el grito explosivo, angustiado, exacerbado, de aquellas víctimas y defensores de derechos que, lejos de confinar sus vivencias del horror al silencio, las convierten memorias militantes, en formas de resistencia, que reconocen, visibilizan, dignifican y humanizan el sufrimiento.
 

Puños en yeso, obra llamada Pujanza

En Regresando a la semilla Gomezbarros presenta el diseño de un proyecto de intervención efímera con el que propone ocupar 50 metros cuadrados alrededor de la estatua de Bolívar, en la plaza principal de Bogotá: 12.000 cilindros de gas vacío a modo de ladrillos sostenidos en un armazón, conforman muros dentro de lo que se considera casi intransitable: un laberinto.

Regresar a la semilla significa eso: recorrer una y otra vez los laberintos de las masacres y del dolor, dejarnos devorar por la vorágine de la violencia; ver en los instrumentos de la angustia y el desconsuelo enormes dimensiones de una tragedia común que todavía miramos de soslayo; encontrar en la memoria colectiva de nuestras víctimas un mecanismo de reconocimiento y lucha por el derecho a la verdad y a la vida.
 

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Entorno cultural

La Universidad Central se caracteriza por consolidar una propuesta académica de calidad estrechamente relacionada con el desarrollo artístico y cultural del país. Esta determinación se ha ido materializando con el pasar de los años mediante la puesta en marcha de estrategias, proyectos y programas que promueven una inserción continua de las producciones artísticas de nuestra Institución en el entorno, y que buscan enriquecer la experiencia cultural de la ciudad, requerida para la construcción de paz y democracia.

Desde el quehacer educativo, la UC ha asumido el compromiso de construir reflexiones sobre las dinámicas artísticas y sobre las relaciones sociales que se generan en el contexto local, regional y nacional a partir de estas.

Esperamos, en razón de ello, que, a través de esta sentida y valiosa exposición, podamos acercar el arte a los ciudadanos, enriquezcamos el diálogo sobre la realidad actual del país, y hagamos énfasis sobre los aportes que desde la creación artística podemos realizar para superar el dolor y transformar la realidad.

Elizabeth Carrillo Bohórquez
Dpto. de Comunicación y Publicaciones
Bogotá, D.C, 30 de octubre de 2018
Imágenes: Dpto. de Comunicación y Publicaciones
Última actualización: 2018-11-21 18:13