Carta del rector

 


Bogotá, 1 de agosto de 2018

Apreciada comunidad unicentralista:

La globalización, el vertiginoso crecimiento económico y la implementación de nuevas tecnologías de la información y la comunicación han venido diversificando las modalidades de comercio, producción y oferta de servicios, lo que ha supuesto un crecimiento de las exigencias y presiones tanto en el ámbito personal como laboral. Así, una suma de circunstancias externas e individuales de difícil manejo pueden generar afectaciones en el equilibrio físico y emocional de las personas, y tener serias implicaciones sobre su bienestar.

Desde 2014 medimos nuestros riesgos

Atendiendo las disposiciones establecidas en la Resolución 2646 de 2008, la Universidad Central implementó por primera vez en 2014 una batería evaluativa creada por la Pontificia Universidad Javeriana y el Ministerio de la Protección Social, en 2010, a fin de identificar, valorar, intervenir y monitorear la exposición de los docentes y funcionarios administrativos que trabajan en la Institución a factores de riesgo intralaborales, extralaborales e individuales, para prevenir condiciones que puedan generar estrés ocupacional o afectar la salud y el desempeño. Esta batería consta de 29 dimensiones: 22 intralaborales, 6 extralaborales y una que permite medir sintomatologías del estrés. Así, pudimos identificar factores de riesgo psicosociales sobre los cuales fue necesario intervenir para disminuir su incidencia en la comunidad, y definir dinámicas y procesos de gestión organizacional que contribuyan a la potencialización de nuestros trabajadores.
 
Como resultado de este proceso evaluativo, se conformó el Comité de Riesgo Psicosocial. De este hacen parte los departamentos de Recursos Humanos y Bienestar Institucional, y las maestrías en Intervención en Sistemas Humanos y en Gestión de Organizaciones, con el propósito de liderar acciones orientadas a revisar nuestras prácticas organizacionales y a adelantar procesos de formación y cualificación de nuestros colaboradores. Queremos asegurar el óptimo desarrollo de sus actividades e identificar oportunidades de interacción laboral y personal en cada unidad y entre dependencias. Dado que los procesos comunicativos y la interacción organizacionales constituyen un aspecto vital tanto para la prevención de riesgos psicosociales como para el afianzamiento de un entorno laboral sano y respetuoso, desde el segundo semestre de 2017, el Departamento de Comunicación y Publicaciones se integró al comité.

¿Qué encontramos en la primera medición y qué acciones adelantamos?

Los resultados de la primera evaluación de riesgo psicosocial pusieron en evidencia algunos aspectos por mejorar de carácter personal y laboral. Y el reto no es menor: nos proponemos realizar acciones de corto, mediano y largo plazo a fin de reconducir y solventar los puntos más álgidos. A continuación, me permitiré mencionar solo algunas.

Se evidenció la importancia de sensibilizar a los integrantes de la comunidad en torno al valor del liderazgo; de abrir más espacios de participación colectiva, de potenciar el trabajo en equipo, y de fortalecer los ejercicios de retroalimentación y las redes colaborativas en las dependencias de la Universidad. Todo ello con el objeto de fomentar una cultura laboral orientada por los derroteros establecidos en el Proyecto Educativo Institucional.

Como estrategia de intervención frente a estas necesidades, desde el año pasado la Universidad adelanta el Programa de Liderazgo, iniciativa interdisciplinaria en la que, en una primera fase, se desarrollaron unos talleres con participación de decanos, secretarios de facultad, directores de departamentos académicos y administrativos y coordinadores de áreas (en total, 187 personas). En estos se abordaron diversas temáticas relacionadas con las habilidades propias del líder, capaz de movilizar a otros al cambio, al alcance de grandes metas grupales, y a la construcción de un proyecto de vida asociado al proyecto institucional.

La encuesta también evidenció la necesidad de fortalecer los programas institucionales de capacitación para desarrollar las competencias profesionales y personales, y promover las actitudes necesarias para manejar con eficacia los retos que cada puesto de trabajo conlleva.

¿Cuáles fueron los resultados arrojados en la segunda medición?

Entre agosto y septiembre del año pasado se aplicó la encuesta por segunda vez a 857 empleados, pertenecientes a 38 dependencias de la Universidad. En esta ocasión, pudimos medir y comparar, con respecto a la anterior evaluación, si los factores de riesgo psicosocial identificados en 2014 se acrecentaron, se mantuvieron iguales, o si se atenuaron.

Gracias a estos resultados se estableció que, en términos de condiciones intralaborales, es decir, aquellas propias del trabajo y de su organización, existen buenas prácticas de salud ocupacional que requieren ajustes menores —especialmente en tres frentes: en el campo del liderazgo y de las relaciones sociales en el ámbito laboral; en el campo de las exigencias y demandas del trabajo; y en el campo del control sobre el trabajo—. Este último se refiere a la capacidad que los diferentes cargos de la Institución ofrecen para desarrollar la iniciativa, el conocimiento y la autonomía de los roles de cada individuo. Por ello, seguimos impulsando los programas de capacitación en cinco ejes de trabajo: Capacitación básica, Capacitación avanzada, Crecimiento personal, Institucional y Seguridad y salud en el trabajo y gestión ambiental. Para más información, pueden comunicarse con Recursos Humanos.

Sin embargo, existen dos indicadores intralaborales que debemos seguir fortaleciendo:  1) es necesario dar mayor reconocimiento a las contribuciones del trabajador (en plena correspondencia con sus esfuerzos y logros); y 2) es fundamental promover y enriquecer el orgullo de ser unicentralistas. Estos aspectos han contado y seguirán contando con acciones específicas de mejoramiento y visibilización de los beneficios institucionales, pero requerirán, asimismo, de su participación y de su buena disposición en pro de su transformación positiva.
 
Por otra parte, en lo que respecta a las condiciones extralaborales ­—entorno familiar, social y económico del trabajador—, y a la dimensión que mide sintomatología del estrés, existen algunas debilidades en las que hay que trabajar de manera transversal. Dimensiones como la situación financiera del grupo familiar de los empleados, la comunicación y las relaciones interpersonales, y el desplazamiento de la vivienda al trabajo y del trabajo a la vivienda deben ser atendidas.

Con relación a la primera dimensión, se encontró que la estabilidad emocional y física de los trabajadores puede verse afectada por problemas financieros. Estos generan estrés, baja motivación e, incluso, un alto absentismo. Hemos puesto en marcha, por ello, un Programa de Educación Financiera, mediante el cual se ofrece un ciclo de conferencias para que los trabajadores aprendan a administrar de manera efectiva sus finanzas personales. Hasta el momento, se han llevado a cabo cinco conferencias, con una asistencia de más de 50 administrativos y docentes, cuya realización, para este año, está programada hasta el mes de noviembre. Para fortalecer la segunda dimensión, se dio inicio recientemente a la segunda fase del Programa de Liderazgo, esta vez relacionada con el manejo de las emociones.

Finalmente, a fin de mejorar las condiciones en que se realiza el traslado del trabajador desde su sitio de vivienda hasta la Universidad, el Comité de Seguridad Vial viene implementando el Plan Estratégico de Seguridad Vial. En este han participado más de 193 unicentralistas. En la misma vía, el Comité TIC adelanta esfuerzos para consolidar la Comisión para la implementación del teletrabajo en la Universidad. Así pretendemos reducir los desplazamientos innecesarios y moderar los tiempos empleados en la movilización por parte del trabajador.

Seguimos, pues, trabajando para garantizar que los colaboradores de la Institución vivan en un ambiente organizacional apto para su desarrollo; que reciban una justa compensación por el desempeño de sus labores y que se potencien sus conocimientos y capacidades para su óptimo desempeño individual y profesional. Un primer paso para cumplir estos propósitos es autoevaluarnos. La evaluación de los riesgos psicosociales representa una excelente oportunidad para identificar los factores que pueden afectarlos y contribuir al diseño y puesta en marcha de acciones que mejoren el bienestar de la comunidad. Los invito, por tanto, a valorar los esfuerzos y labores de nuestros docentes y funcionarios administrativos —quienes hacen posible la materialización de los ideales que la Universidad ha definido para sí y ha buscado incansablemente—, a intervenir de manera activa en el mejoramiento continuo de nuestra casa de estudios y, por supuesto, a construir juntos, mediante la transformación de nuestras prácticas, una mejor calidad de vida para todos.

Con afecto,


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