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Opinión: Oración por la paz

<div><img src="/sites/default/files/images/noticentral/2016-2/08-18-2016-oracion-por-la-paz.jpg" alt="08 18 2016 oracion por la paz" class="centrar_caja img-responsive" /></div>
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<p class="lead">Leonardo Gutiérrez Berdejo, economista de la Universidad Central, nos envía su plegaria por la paz, publicada en el blog de la Red de Monitoreo y Evaluación de la Políticia Pública en Colombia, en 2014.</p>
<p>A continuación reproducimos su texto:&nbsp;</p>
<p>"Que las discusiones por la paz en Colombia pasen por La Habana, Caracas, Washington, Oslo o cualquier otra ciudad me tiene sin cuidado; igual si pasaran por la voluntad presidencial o por el debate en el Congreso de la República, que, aunque desprestigiado, algo positivo podría salir de allí.</p>
<p>No me disgusta que pasen por la opinión de los poderosos gremios empresariales o por el de los latifundistas; por las hipócritas y sacrosantas cofradías o por las numerosas organizaciones civiles, sean cuales fueren los objetivos que persigan. Por el contrario, de gran valor sería que se considere el punto de vista de todos ellos y de los dudosos e ideologizados organismos de control del Estado, las politizadas Cortes y la de los arrogantes e intocables círculos académicos.</p>
<p>Me importa muy poco que pase por la opinión de los envilecidos y prepotentes políticos, la de los terratenientes, por la de los dueños de grandes fortunas financieras; la de los caciques regionales o de sus áulicos y trabalingüísticos. Nada de esto me disgusta, por muchas razones valoro que se pudieran escuchar sus planteamientos sobre la paz, todo con el fin de que el país entero supere las diferencias y se integre alrededor del propósito de reencontrarse y conciliarse en favor de este asunto tan espinoso y esquivo para la nación colombiana. Pero, por encima de todo, también aspiro a una paz que pase por:</p>
<p><strong>1.</strong> Eliminar a las EPS del sistema de salud de Colombia y crear en su reemplazo otro sistema que considere a la salud como un derecho.</p>
<p><strong>2.</strong> Una reforma educativa que contemple una educación gratuita, de calidad y para todos, en todos los niveles, y al servicio de los intereses de Colombia.</p>
<p><strong>3.</strong> La defensa plena y cierta de los Derechos Humanos y el cumplimiento del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de los desvalidos, los ancianos sin pensión, y por una pensión universal para todos los mayores sin capacidad de pago.</p>
<p><strong>4.</strong> Una reforma agraria que elimine la gran concentración territorial, los grandes latifundios improductivos y beneficie a los campesinos sin tierra y los desposeídos.</p>
<p><strong>5.</strong> La eliminación del poder sin límites de los terratenientes, los altos mandos militares y los altos jerarcas de las diversas iglesias; y por la despolitización de la Procuraduría y la justicia y todos los órganos de control.</p>
<p><strong>6.</strong> Aspiro a una paz que pase por mejorar unos ineficientes y costosos servicios públicos y que estos estén al alcance de todos para que todo aquello que fue de la Nación regrese a sus manos; para que los bienes que se le entregaron al capital privado regresen al Estado; para que las telecomunicaciones, la salud, la educación y todos los servicios públicos, incluyendo los aeropuertos, la explotación minera y la de hidrocarburos sean de los colombianos y manejadas por el propio Estado.</p>
<p><strong>7.</strong> Sueño con una paz que conduzca a la expedición de políticas y acciones públicas, orientadas a una protección social cierta y efectiva y brinde respuestas a todos los niveles de vulnerabilidad, riesgos y privaciones vinculados al desempleo, la miseria, la enfermedad, la maternidad, la crianza de los hijos, las discapacidades, el envejecimiento y muchas privaciones.</p>
<p><strong>8.</strong> Por una reforma del sistema financiero que limite sus exageradas utilidades y se establezca una banca nacional-estatal que beneficie a la industria y el desarrollo nacional.</p>
<p><strong>9.</strong> Una paz que evite que la deuda externa e interna del país continúe aumentando, para que se cancele con el fin de no seguir pagando altos intereses que solo enriquecen a los dueños del capital financiero.</p>
<p><strong>10.</strong> Una defensa cierta y real de los derechos digna de la mujer; por una justicia que no haga distinciones y no vacile en castigar a los poderosos.</p>
<p><strong>12.</strong> Una atención efectiva a las minorías étnicas, religiosas, sociales y sexuales y que nunca más muera un niño, una mujer embarazada o persona alguna de desnutrición o por falta de atención médica; para que no se les entregue un solo peso más a los insensibles dueños de las EPS y de otras instituciones prestadoras de servicios y para que nunca más muera una persona a las puertas de las EPS.</p>
<p><strong>13.</strong> Una distribución equitativa de la riqueza y del ingreso nacional; un control efectivo y real sobre el capital financiero y todas las operaciones bursátiles y financieras, y por un castigo ejemplar a los especuladores financieros y los acaparadores de los productos de la canasta familiar.</p>
<p><strong>14.</strong> Un proceso de paz que pase por la eliminación real de la pobreza y por un sistema de justicia que persiga y castigue la corrupción de las capas y los grupos privilegiados, del Congreso y de otros sectores contaminados de la sociedad.</p>
<p><strong>15.</strong> Una paz que pase por eliminar la permanencia vitalicia de los congresistas y por una verdadera y efectiva reforma electoral.</p>
<p><strong>17.</strong> Por una reestructuración de las fuerzas armadas y de la doctrina militar vigente que conduzca a la desmilitarización del Estado y a la reducción de las fuerzas armadas.</p>
<p><strong>19.</strong> Por el desarrollo de una agricultura autónoma y productiva que brinde una alimentación soberana y resguarde los derechos de los campesinos.</p>
<p><strong>20.</strong> Una paz que brinde mecanismos para recuperar las playas, las islas, las empresas y los territorios entregados a particulares.</p>
<p><strong>21.</strong> Por un salario justo que brinde seguridad.</p>
<p><strong>22.</strong> En fin, una paz evidente que pase y llegue a la cotidianidad de cada casa, de cada rincón del país y que cobije a todos los colombianos".</p>
<h6>Leonardo Gutiérrez Berdejo<br />Economista de la Universidad Central<br />Bogotá, D. C., 18 de agosto de 2016<br />Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones</h6><!--break-->

Última actualización: 2016-08-22 22:02