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Desnuda tus sentidos con la Sinfonía desnuda

Bienestar Institucional llevó la exposición fotográfica "La Sinfonía Desnuda", del artista François Dolmetsch, a la cafetería de la Sede Norte.

Sinfonía desnuda

 

Para iniciar su conversatorio, François Dolmetsch hizo un recorrido por la exposición y ofreció a los asistentes una interpretación de cada foto que comprendió una mirada gráfica y personal, pero con la clara intención de que fueran sus obras las que hablaran por sí mismas.

Dolmetsch convierte sus fotografías en cuadros abstractos inspirados en los pintores surrealistas, quienes creaban visiones y perspectivas diferentes e inexplicables que suscitan relaciones humanas explosivas. El artista utiliza negativos de fotografías a blanco y negro digitalizadas y las edita en photoshop. Por ello, se podría decir que su técnica imbrica la fotografía análoga, definida como mágica, y la fotografía digital, definida como emocionante.

Estas fotografías hacen parte de distintas fuentes de inspiración. François se inspira en el choque cultural que le produjo llegar de Inglaterra a Colombia, un país diverso, folclórico, colorido y alegre, muy diferente de lo que era en esa época (1962) su país de origen. Igualmente, la música ha estado presente durante toda en su vida; insiste en que ella es un elemento significativo, lleno de mensajes y emociones, igual que los es la fotografía.

¿Con qué derecho secuestramos el cuerpo humano para hacerlo comercial? Este hecho es para el artista un acto repulsivo y, con él, también lo son el reinado de belleza y el uso indiscriminado del cuerpo femenino como elemento publicitario. Y sí, los desnudos son lo que caracterizan estas fotografías que transforma al combinarlas con paisajes naturales; se basa en la mujer y en distintas partes su cuerpo, no para explotarlo, comercializarlo y convertirlo en un elemento superficial, sino para demostrar que el cuerpo tiene un idioma que captura sensaciones eróticas, no vulgares, e inspiradoras.

Sus obras crean polémica, pues los fotógrafos no creen que sean fotos y los pintores no creen que sean pinturas; a esto se suma el hecho de que toma dibujos chinos antiguos, los reproduce y transforma en fotografías. Pero, contrario a lo que se podría pensar, no es plagio, él lo hace como un legítimo homenaje con su debido crédito.

Estos espacios que abre la Universidad permiten dar a conocer obras distintas, innovadoras y con fuerza gráfica, que hacen parte de la formación cultural y académica de los estudiantes.

 

Giselle Natalia Rodríguez Calvo
Practicante Departamento de comunicación y publicaciones
Bogotá, 7 de octubre de 2011
Última actualización: 2019-05-24 12:24