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- Reglamento
Estudiantil
(Actualmente, el Consejo
Superior y el Consejo Académico se encuentran
trabajando en la actualización de este
documento, cuya última
versión se aprobará y publicará
en proximos días).
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Contribuir
a la formación de capital social y cultural, mediante
el desarrollo de programas universitarios de pregrado,
posgrado y educación continuada en ciencias, tecnología,
artes y humanidades, que articulen las funciones de docencia,
investigación y proyección social en torno
a la formación integral de individuos críticos,
creativos, sensibles, dotados de un alto sentido de ciudadanía,
comprometidos con un proyecto de ciudad y de país
ecológicamente viable, productivo, democrático,
plural y solidario, y afianzados en su identidad latinoamericana.
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Nuestra
Universidad será reconocida en el año 2010
como un centro educativo de excelencia, en el cual:
1.
Los estudiantes que lo requieran podrán mantener
una actividad remunerada paralela, concediendo la prioridad
a su formación, gracias a una organización
de la academia y de los servicios de apoyo que les permitirá
aprovechar los cambios que se registren en las formas
y rutinas de trabajo.
2.
La oferta de programas de pregrado duplicará la
existente antes de la formulación del PEI.
3.
La flexibilidad de la estructura curricular dará
acceso a múltiples matices opcionales en la formación
y permitirá poner en contexto el conocimiento,
generando polivalencia en sus egresados para el desempeño
profesional.
4.
La formación en la investigación, y para
ella, se erigirá como columna vertebral del proceso
educativo en el pregrado y el posgrado, y vinculará
al estudiante con los problemas nacionales y locales.
5.
Se producirá conocimiento científico
y tecnológico relevante en todos los campos de
desempeño formativo.
6.
La investigación pedagógica apoyará
la búsqueda de un mejoramiento continuo de la formación.
7.
Todas las unidades académicas mantendrán
una intensa interacción con el entorno y con los
procesos de formación e investigación que
se adelanten, se nutran y ganen pertinencia, actualidad
y relevancia a partir de ella.
8.
El desarrollo tecnológico en informática
y telecomunicaciones, así como el logro de una
cultura informacional, permitirán la traducción
del conocimiento en productos que, al circular internamente,
agilizarán los procesos de apropiación y
darán el soporte pedagógico necesario para
diversificar las alternativas de formación, involucrando
lo digital, lo electrónico y lo virtual.
9.
Los estudiantes adquirirán una amplia perspectiva
de la dinámica internacional y conocerán
los escenarios mundiales en que se desenvuelva su profesión
o disciplina.
10.
Las acciones y servicios de bienestar universitario estarán
articulados a procesos y propósitos académicos
esenciales y serán coherentes con las condiciones
particulares de cada estamento.
11.
La Universidad habrá definido una estructura orgánica
descentralizada, con procesos regulados, comunicaciones
fluidas, decisiones ágiles y sistemas de control
y de evaluación eficaces, basados en una gestión
moderna.
12.
La Universidad combinará acertadamente una organización
por Facultades, constituida por grupos de trabajo responsables
de la administración de programas y líderes
de proyectos de desarrollo estratégico.
13.
El cuerpo profesoral estará rodeado de las condiciones
necesarias para sentirse partícipe de un proyecto
y actor fundamental de una comunidad.
14.
La importancia y la calidad de las acciones de proyección
social y de investigación consolidarán capacidad
y reconocimiento en áreas diversas de consultoría,
asesoría, educación continuada, investigación
y desarrollo tecnológico, que constituirán
fuentes de financiación importantes para los proyectos
de desarrollo.
15.
Se habrá afianzado una cultura de proyectos y un
sentido de participación y de logro.
16.
La Universidad se habrá vinculado a otras instituciones
del sistema educativo y desarrollará acciones conjuntas
con ellas.
17.
La Universidad mantendrá programas de apoyo a sus
graduados y, a través de tales programas, retroalimentará
sus procesos y evaluará sistemáticamente
su impacto.
18.
La cultura de la evaluación de los procesos y los
procedimientos permitirá la realización
de un continuo y permanente seguimiento a la ejecución
del plan de desarrollo, con el fin de implementar y adecuar
los recursos necesarios para el logro de los objetivos
y las metas institucionales.
19.
Los niveles de calidad, cobertura y eficiencia interna
serán plenamente satisfactorios, confrontados con
los estándares nacionales
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El
movimiento estudiantil de Córdoba (Argentina),
surgido en 1918, poco después de finalizada la
primera guerra mundial, y orientado contra el dogmatismo
y la rigidez, tuvo decisiva influencia en la formación
de las posteriores generaciones de latinoamericanos. Tal
movimiento, en efecto, actualizó el acontecer universitario,
sacó a los protagonistas del quehacer académico
de su artificiosa torre de marfil y los puso a pensar
y actuar en consonancia con las realidades, los afanes
y las urgencias de nuestra gran patria latinoamericana.
Los
ideales de los jóvenes argentinos también
habrían de repercutir en nuestro país. Así,
un congreso estudiantil reunido en 1921 fundó la
primera Federación Nacional de Estudiantes, de
cuya directiva formaron parte Germán Arciniegas,
Calixto Torres Umaña y Luis López de Mesa,
entre otros. Desde entonces, en los países situados
al sur del río Grande se han desarrollado y defendido,
con mayor o menor intensidad, principios como el ejercicio
de la autonomía universitaria, la enseñanza
y la práctica de la ética, el sentido y
el sentimiento humanísticos, la vocación
latinoamericanista y la identidad con los valores y las
prácticas de la democracia.
Enarbolando
su entusiasmo por estos postulados, en junio de 1966 ocho
visionarios: Raúl Vásquez Vélez,
Carlos Medellín, Elberto Gómez Moreno, Eduardo
Mendoza Varela, Alberto Téllez Camacho, Jorge Enrique
Molina, Darío Samper y Rubén Amaya Reyes,
quijotes convencidos, como Shakespeare, de que "El
hombre está hecho de la materia de sus sueños",
fundaron la Universidad Central. Sueño hecho realidad;
realidad nacida de la esperanza en la patria, que merece
un destino más justo y acorde con su historia;
y en sus instituciones, que tendrán que amoldarse
a los tiempos contemporáneos, más complejos
y difíciles.
Desde
entonces, la Universidad Central brinda una educación
integral a sus estudiantes, cuyos esfuerzos están
dirigidos a la formación ética, humanística
y científica de éstos, así como al
conocimiento e identificación de la realidad social
del país.
La
Universidad Central se ha propuesto formar profesionales
idóneos que sean, a la vez, ciudadanos íntegros
y líderes aptos para dirigir y orientar procesos
socioculturales como los que requiere la construcción
de un nuevo país. Así pues, el Claustro
se ha preocupado por la calidad profesional, la excelencia
académica y la proyección social de sus
programas de pregrado y de posgrado.
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